En los últimos 45 días, los bonos soberanos argentinos en dólares han experimentado una notable suba del 25%, impulsados por varios factores tanto internos como externos. Entre los principales motores están el superávit fiscal, el incremento del empleo, el ingreso de dólares por el blanqueo de capitales y un contexto internacional favorable, encabezado por la baja de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El impulso de la Reserva Federal y la revalorización de monedas clave
El escenario internacional está brindando un alivio inesperado a la economía argentina. La Reserva Federal de EE.UU. comenzó a reducir su tasa de corto plazo, con la letra a un año ubicándose en 3,98% anual y el bono del Tesoro a 10 años en 3,72%. Esta reducción podría marcar un cambio hacia una curva de tasas más positiva, lo que daría un impulso a la economía estadounidense y, por extensión, mejoraría las perspectivas de mercados emergentes como Argentina.
Además, la revalorización del yuan chino y el real brasileño, principales monedas de los socios comerciales de Argentina, mejora la competitividad del país en el comercio exterior.
Un superávit fiscal revitaliza los bonos
El gobierno de Javier Milei recibió buenas noticias: la tesorería mostró superávit financiero en agosto, con un saldo positivo de U$S 2.314 millones en los primeros ocho meses de 2024. Esto representa un cambio drástico respecto al saldo negativo de U$S 18.140 millones en el mismo periodo de 2023. Este superávit ha contribuido a una caída del riesgo país, que ahora se ubica en 1.300 puntos, y abre la puerta para una posible colocación de deuda en los mercados internacionales si sigue descendiendo.
Bonos: grandes ganadores en un escenario de desinflación
Los bonos largos, como el AL35, han mostrado una tasa de retorno del 16,3% anual, con potencial para reducirse al 12% a medida que los precios suben. Mientras tanto, los bonos AL29 y AL30 presentan retornos del 21% anual, lo que los convierte en activos muy atractivos.
La inflación también ha cedido. En los últimos cuatro meses, la inflación minorista promedió 4,2%, mientras que la mayorista se redujo a 2,8% mensual. Esta desaceleración inflacionaria ha llevado a proyecciones de una inflación minorista del 3,5% para septiembre.
Conclusiones: un escenario favorable para los bonos
En este contexto, los bonos soberanos se perfilan como los grandes ganadores. La baja de la inflación, la suba de los depósitos en dólares por el blanqueo de capitales y un mayor financiamiento en dólares auguran una reactivación económica. Con tasas internas de retorno atractivas, los bonos continúan siendo la mejor opción para los inversores conservadores, mientras que otros instrumentos como las Lecap también ganan protagonismo por sus tasas positivas frente a una inflación controlada.





















