En los últimos seis meses, la economía argentina ha mostrado señales de recuperación, un fenómeno que se refleja en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC. Después de tocar un piso en marzo de 2024, la actividad comenzó a repuntar, con un crecimiento anualizado del 7% hasta agosto, según datos oficiales.

Este panorama contrasta con el duro inicio de año, marcado por una profunda recesión que comenzó en agosto de 2023. Sin embargo, la recuperación en forma de «V» no garantiza un futuro estable, ya que la economía enfrenta desafíos significativos en los próximos meses.

Para profundizar en este análisis, el economista Gastón Utrera, disertó en un nuevo desayuno de coyuntura de Punto a Punto realizado en Green Park de Grupo Betania (Av. República de China 2192). Allí ofreció una mirada optimista pero cautelosa sobre el panorama actual y las perspectivas a corto plazo.

Un repunte acelerado, pero con incertidumbre hacia adelante

Según Utrera, tanto los indicadores oficiales como privados confirman que la actividad económica lleva cinco meses en ascenso a un ritmo acelerado. «No sabemos qué ocurrirá en el futuro, pero sí conocemos lo que suele suceder tras una recesión«, señala. Argentina tiene una vasta experiencia en crisis económicas y, en general, las recuperaciones no se interrumpen hasta alcanzar los niveles previos al retroceso. «Estamos en lo que llamo el ‘terreno fácil’ de la recuperación», explica Utrera. Durante esta fase, las empresas pueden incrementar la producción sin necesidad de grandes inversiones, utilizando la capacidad ociosa y reteniendo personal.

De mantenerse el actual ritmo de crecimiento, se podría alcanzar el nivel previo a la recesión en abril de 2025. Esto daría al presidente Javier Milei argumentos sólidos para afirmar que el país ha salido de la recesión, lo que tendría implicancias políticas significativas en un contexto donde su discurso ha sido criticado por ser demasiado optimista.

La apuesta de Milei: inflación y competitividad

Uno de los pilares de la estrategia económica de Milei es la estabilización del tipo de cambio y la lucha contra la inflación. A principios de su mandato, junto con su ministro de Economía, Luis Caputo, tomaron la decisión de ajustar el tipo de cambio a $800 en diciembre y luego aplicaron un «crawling peg» con aumentos mensuales del 2%. Esta medida busca estabilizar el dólar y permitir una convergencia inflacionaria que, según el gobierno, podría llevar a una inflación del 2% mensual para mediados de 2025.

«Milei está convencido de que ganar la batalla contra la inflación es clave para su éxito político», afirma Utrera. «La decisión de mantener la estabilidad cambiaria, sin más devaluaciones y sin emisión monetaria para financiar el déficit, es clara. Nadie en su equipo se atrevería a proponer lo contrario, ya que serían reemplazados en cuestión de minutos».

El poder adquisitivo en recuperación, pero con reservas

En cuanto al poder adquisitivo de los salarios, los datos muestran que tocó fondo en marzo de 2024 y desde entonces ha comenzado a recuperarse. Sin embargo, aún queda mucho terreno por recuperar tras una década de caídas sostenidas, exacerbadas por sucesivas devaluaciones. Utrera subraya que esta recuperación del poder adquisitivo es limitada en el corto plazo. «Para que los salarios sigan creciendo de forma sostenida, es necesario que haya inversiones. Y esas inversiones no llegarán sin un contexto macroeconómico más estable».

Desafíos estructurales: inversión y pobreza

Pese a los signos de recuperación, Utrera advierte que los desafíos a largo plazo son enormes. «Argentina ha perdido terreno en las últimas décadas; la pobreza es escandalosa y la infraestructura está deteriorada». Aunque la actividad económica muestra señales positivas, el país necesita atraer inversiones para sostener este crecimiento más allá del «terreno fácil» de la recuperación.

Milei ha apostado a una reconfiguración de las reglas del juego, con cambios regulatorios en múltiples sectores. Esto puede beneficiar a ciertos actores, pero también generará tensiones en un contexto de alta disparidad en la competitividad entre distintos sectores. «El horizonte de negocios está cambiando; habrá que desaprender viejas estrategias y adaptarse a un nuevo entorno económico«, concluye Utrera.

La mirada hacia 2025

De cara al futuro, Utrera considera que la actividad económica tiene un margen para seguir creciendo hasta mediados de 2025, siempre y cuando se mantengan las condiciones actuales. «Es probable que el gobierno logre un acuerdo con el FMI, lo que permitiría avanzar en la eliminación del cepo cambiario y solucionar problemas estructurales en la economía«.

Aunque la recuperación económica en Argentina parece haberse acelerado más rápido de lo esperado, el panorama sigue siendo incierto y lleno de desafíos. La estabilidad lograda hasta ahora podría ser efímera si no se abordan problemas fundamentales como la inversión, la competitividad y la inclusión social.