En un escenario que comienza a mostrar signos de recuperación y confianza, Argentina vuelve a mirar de frente a los mercados internacionales. La última semana fue testigo de una intensa actividad en materia de colocaciones de deuda, tanto del sector privado como con perspectivas crecientes desde los ámbitos subnacionales y del Estado nacional.

Empresas como Pampa Energía, Telecom y Pluspetrol lograron emitir deuda por cientos de millones de dólares a tasas razonables y plazos extendidos. A esta tendencia se sumó John Deere Credit, y en las próximas semanas se espera que provincias como Santa Fe, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires busquen fondeo por más de U$S 1.000 millones. Incluso el presidente Javier Milei deslizó por primera vez la posibilidad de emitir un bono soberano, si el riesgo país baja de los 550 puntos básicos —hoy gira en torno a los 650—.

Además, el gobierno nacional ultima detalles para concretar la cuarta serie del Bopreal por U$S 3.000 millones antes del 30 de junio, y se negocia un préstamo por U$S 2.000 millones con garantía de bonos. También se habilitó un nuevo instrumento para inversores extranjeros: bonos en pesos atados al tipo de cambio, comprables en dólares.

Fondos frescos, economía en movimiento

Por primera vez en años, el país transita semanas con fuerte actividad financiera. Esta oleada de emisiones abre la puerta a un flujo de capitales que podría volcarse a inversión productiva, fusiones, adquisiciones o simplemente apuntalar la operatoria de muchas empresas.

A ello se suma la inminente exteriorización de activos que comenzará el 1 de junio. Esta medida, largamente esperada, permitirá legalizar fondos no declarados —en cualquier moneda— sin persecución previa, con la premisa de que “el contribuyente es inocente hasta que se demuestre lo contrario”. Según el analista Salvador Di Stéfano, esta iniciativa representa un cambio de paradigma: se termina la figura del Estado «Gestapo» y se libera liquidez al sistema.

Reservas y dólar: señales mixtas, pero positivas

Desde la salida del cepo, las reservas internacionales aumentaron un 54,9%, alcanzando los U$S 38.267 millones al 20 de mayo. Mientras tanto, la base monetaria prácticamente se mantuvo estable, bajando un 0,6%.

Esto genera una presión a la baja sobre el tipo de cambio. El dólar mayorista subió apenas un 6,0% desde entonces, sin trasladarse de forma evidente a los precios. De sostenerse esta tendencia, podríamos estar ante una desaceleración inflacionaria significativa.

El MEP, por su parte, cayó un 14,1% desde el 11 de abril, desinflando expectativas devaluatorias. En tanto, el índice Merval en dólares trepó un 18,8%, y los bonos como el AL35 subieron un 14%.

¿Dónde están apostando los inversores?

El comportamiento de los inversores muestra algunas paradojas. Los depósitos a plazo fijo ajustados por CER crecieron un 100% desde el fin del cepo, lo que refleja una expectativa de inflación elevada. Sin embargo, Di Stéfano sostiene que esa lectura es errónea: “La inflación tenderá a la baja y el plazo fijo tradicional, con tasas del 2,7% mensual, será más conveniente a mediano plazo”.

Por otro lado, los depósitos en dólares subieron 5,9%, con los plazos fijos creciendo un 13,4%. Algunas entidades privadas ya ofrecen hasta un 4% anual en dólares, lo que reaviva el interés por el ahorro en moneda dura.

Bonos y acciones: oportunidades y cautela

Los bonos soberanos aún tienen recorrido al alza. El AL35, por ejemplo, opera por debajo de los U$S 70, pero podría subir hasta los U$S 74 si el riesgo país cede. Las acciones, en cambio, sufren el impacto global del alza de tasas en EE.UU., aunque Di Stéfano señala que “cada baja es una oportunidad de compra selectiva en el mercado argentino, pero con prudencia y diversificación”.

Argentina parece estar atravesando una etapa de transición hacia una mayor integración financiera global, con un Estado menos intervencionista, reglas más claras y un renovado atractivo para los capitales. Si estas señales se consolidan, el país podría salir del letargo económico y encarar una senda de crecimiento más sostenido.