La Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (FADEA), uno de los emblemas industriales de Córdoba, consiguió un respiro en medio de semanas cargadas de incertidumbre. Con unos 700 puestos de trabajo bajo análisis, la empresa estatal acordó con la Fuerza Aérea Argentina nuevos contratos de mantenimiento y modernización de las aeronaves C-130 Hércules e IA-63 Pampa, un flujo de trabajo que le permite sostener operaciones y recomponer previsibilidad.

Los convenios fueron tramitados vía el sistema COMPR.AR y comprenden inspecciones profundas, soporte logístico, mantenimiento estructural y recuperación de componentes críticos para ambas flotas. Según los expedientes oficiales, el contrato por los Pampa incluye un monto superior a los 45 millones de dólares, mientras que los trabajos sobre dos Hércules sumarían cerca de 19,5 millones.

Estos acuerdos llegan después de que autoridades del Ministerio de Defensa garantizaran la continuidad de los programas, tal como consignaron medios especializados. Para FADEA, representan oxígeno en un contexto en el que todas las empresas estatales atraviesan revisiones internas y debates sobre su futuro.

Córdoba, plataforma aeronáutica

La fábrica cordobesa sostiene en paralelo otros frentes estratégicos:

Certificación de la FAA estadounidense, un sello clave que abre puertas en el mercado de mantenimiento comercial de aeronaves norteamericanas.

• Nuevos servicios en el sector civil: en las últimas semanas pasaron por sus hangares Flybondi y JetSmart, con entregas en tiempo pactado.

• Continuidad del contrato con Embraer, que ya demandó 19 envíos de piezas en lo que va del año, entre carenados, spoilers y componentes estructurales.

El volumen de trabajo con la firma brasileña podría aumentar en 2026, un dato central en un escenario donde la fábrica busca diversificar ingresos y depender menos del Estado nacional.

Un frente delicado: empleo y planificación

Dentro de FADEA admiten que la prioridad es blindar los 700 empleos amenazados por la caída de contratos y la incertidumbre presupuestaria. Para sostener la actividad, la conducción abrió conversaciones con organismos y empresas militares de México, con la posibilidad de desarrollar una versión MX del Pampa.

El avance generó debates internos: parte del ensamblaje final y varios sistemas se producirían en territorio mexicano, mientras que Córdoba mantendría la fabricación de estructuras y cableados. El acuerdo podría alcanzar 24 aeronaves, con una ampliación opcional para la Marina mexicana. No es la primera vez que México se interesa por el Pampa: ya hubo conversaciones entre 2016 y 2017. Hoy, con el combate al crimen organizado como prioridad estratégica, la demanda tomó nuevo impulso.