El informe de Monitor Digital analizó el pulso de las redes sociales mientras el presidente Javier Milei abría el 144° período de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación Argentina y detectó un dato central: el mandatario recuperó protagonismo en la conversación digital y moderó, aunque sin revertir, el nivel de negatividad que había marcado su presentación de 2025.

Según el relevamiento, durante el 1° de marzo de 2026 se registraron 252.500 menciones sobre Milei, el valor más alto en la comparación con sus intervenciones de 2024 y 2025. La negatividad se ubicó en 61%, un porcentaje elevado pero inferior al pico alcanzado el año anterior.

El contraste con 2025 es marcado. En aquella apertura, el Presidente enfrentó 149.100 menciones y un clima digital fuertemente adverso, con 89% de negatividad, en pleno impacto del escándalo vinculado a la criptomoneda $LIBRA. En 2026, en cambio, el oficialismo logró retomar la iniciativa narrativa y desplazar el eje del debate hacia otros terrenos.

El “riesgo kuka” como etiqueta central

El análisis muestra que la conversación digital de este año se estructuró en torno al término “KUKAS”, convertido —según Monitor Digital— en la principal etiqueta impulsada por el oficialismo. La palabra funcionó como “misil discursivo” para simplificar a la oposición y fortalecer la identidad libertaria en redes.

En segundo plano apareció “REFORMA LABORAL”, en sintonía con el debate legislativo sobre la modernización del mercado de trabajo, uno de los ejes programáticos del Gobierno.

También ingresaron en la nube de términos figuras y temas de política internacional. La mención a Donald Trump se vinculó con el énfasis presidencial en un alineamiento estratégico sin restricciones con los Estados Unidos. Irán, por su parte, se incorporó al radar narrativo a partir del cruce político que el Gobierno activó en torno al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra ese país.

Entre los nombres propios también se destacó Nahuel Gallo —el gendarme liberado el mismo día del discurso— y la actriz Dolores Fonzi, que apareció en la conversación digital asociada a críticas y posicionamientos culturales.

El espejo de $LIBRA en 2025

Un año antes, la escena era distinta. En la apertura del 1° de marzo de 2025, la narrativa digital estuvo dominada por “$LIBRA”, el escándalo cripto que había estallado semanas antes y que dejó al Presidente en una posición incómoda.

A esa conversación se sumaron términos como “INSEGURIDAD”, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el diputado Facundo Manes, el asesor Santiago Caputo, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y la “CORTE SUPREMA”, configurando un escenario de fuerte presión narrativa.

De la “casta” al antagonismo identitario

El informe también repasa la evolución del discurso digital desde 2024. En su primera Asamblea Legislativa, Milei instaló la palabra “CASTA” como significante dominante, junto con “GOBERNADORES”, #PACTODEMAYO, “LEY ÓMNIBUS”, “LEY BASES” y «FMI».

En ese inicio, la narrativa libertaria se organizaba en torno a una frontera clara entre “lo nuevo” y “lo viejo”, con fuerte confrontación hacia la dirigencia tradicional y tensión en la relación Nación–provincias.

Dos años después, la conversación parece haber mutado hacia un antagonismo más identitario que programático. “La batalla entre libertarios y ‘kukas’ está en marcha”, sintetiza el análisis.

Un ciclo no lineal

La curva de menciones en redes durante las tres aperturas muestra un comportamiento irregular: alto interés en 2024 (cerca de 240 mil menciones), caída en 2025 (alrededor de 150 mil) y recuperación en 2026 (casi 250 mil).

Para Monitor Digital, esta secuencia refleja un ciclo de atención que no crece en línea recta. La crisis política asociada al caso $LIBRA erosionó la reputación digital del Presidente y enfrió parte del interés en 2025. En 2026, en cambio, el oficialismo llegó con mayor fortaleza política, acuerdos legislativos y capacidad de agenda, lo que permitió recuperar volumen de conversación.

El sentimiento acompañó ese rebote: 2026 no se convirtió en un año positivo para Milei en términos digitales, pero sí resultó menos hostil que el anterior. Un escenario que, paradójicamente, convive con acuerdos parlamentarios que incluyen a sectores que el propio oficialismo continúa etiquetando como parte de la “casta”.