Por Pallab Ghosh, corresponsal de ciencia de la BBC desde el lugar del lanzamiento

Estos son algunos de los momentos clave a los que prestar atención durante el resto del vuelo:

Transcurridos unos ocho minutos, el núcleo central agota su combustible y desciende de regreso hacia la Tierra, mientras que la etapa superior del cohete —la Etapa de Propulsión Criogénica Provisional (ICPS, por sus siglas en inglés)— toma el relevo, encendiendo su motor para impulsar a la tripulación el resto del trayecto hasta alcanzar la órbita.

Mediante dos encendidos de motor, la ICPS sitúa a la nave Orión en una órbita alta y elíptica alrededor de la Tierra.

En su punto más alejado, la nave espacial se encontrará a unas 74.000 kilómetros de distancia; en su punto más cercano, a unas 185 kilómetros de altura.

Ese ciclo orbital dura aproximadamente un día.

Durante esta primera jornada, Orión se separa de la ICPS y lleva a cabo una maniobra de práctica de acoplamiento, volando hacia la etapa ya agotada y orbitándola, como si esta fuera un futuro módulo de aterrizaje lunar o una pequeña estación espacial.

Todo esto constituye un ensayo general para lo que vendrá mucho más adelante, dentro de los ambiciosos planes de la NASA para establecer una presencia a largo plazo en la superficie lunar; un momento en el que Orión tendrá que acoplarse en el espacio con módulos de aterrizaje lunares y con un puesto de avanzada orbital situado cerca de la Luna.

Artemis II representa la oportunidad para la tripulación de comprobar cómo se comportan el piloto automático y los propulsores de la cápsula cuando se les exige su máximo rendimiento.