«El que no arriesga no gana», dice el famoso dicho. Pero a Central Norte le está pasando todo lo contrario. Apostó fuerte y ganó poco, muy poco. Es que el club salteño, a principio de año, contrató como entrenador a Adrián Bastía, quien debutaba en dicha función. Y con esa arriesgada jugada, el tiro le terminó saliendo por la culata: el Azabache se encuentra en puestos de descenso y sin deté tras la renuncia del Polaco.
El partido contra Ciudad de Bolívar funcionó casi como un cabildo abierto. De ganar, la gente se calmaría un poco y el cuerpo técnico podría haber tomado un poco de aire. Pero ante la derrota, el público se expresó y el ex Racing se fue al vestuario entre silbidos e insultos. La gota que rebalsó el vaso y que desembocó en la renuncia. Norman Juárez será el interino hasta que se oficialice un nuevo deté.
A los jugadores también les pasaron factura. Unos se fueron con la cabeza gacha, otros como Mauricio Rosales confrontaron a la hinchada y le hicieron vuelta a los dichos. Clima bien caliente en Salta…
Un ciclo corto pero con altibajos
Si bien el Polaco solamente estuvo al mando del equipo en diez encuentros, el Cuervo supo festejar con él en el cargo. Ya desde el arranque del torneo parecía que el equipo se quedaba sin aire. No ganó en las primeras cuatro fechas y tampoco sabía lo que era convertir. Pero desde la comisión, sorpresivamente en una categoría donde los resultados mandan, lo bancaron. Y esa banca concluyó en el mejor momento del equipo: dos victorias consecutivas, ante All Boys y en el clásico contra Gimnasia y Tiro.
Esos dos triunfos y, específicamente en el derbi, daban lugar a pensar en un posible puntapié para dejar de coquetear con el descenso y plantarse arriba en la tabla. Pero, por el contrario, volvió a caer: 1-0 con Estudiantes en Caseros, 1-1 con Mitre y cayó dos veces por la mínima, ante Almirante Brown y Ciudad de Bolívar. Y el oxígeno que había ganado en su corta racha se acabó. Y el Padre Martearena se expresó. Y el Polaco Bastía renunció a su cargo. 10 partidos, dos victorias, tres empates y cuatro derrota s es el saldo para el deté en su primera experiencia.
Otro banco vacío
El ciclo de Gabriel Gómez en Almagro llegó a su fin. A través de un comunicado oficial, el club informó que, de común acuerdo, el entrenador dejó de ser el director técnico del primer equipo. La decisión se tomó tras la caída ante Deportivo Maipú, un resultado que profundizó un presente irregular y terminó por acelerar un desenlace que ya se venía gestando.
Gómez había asumido con la intención de ordenar al Tricolor y darle protagonismo en la categoría, pero los resultados nunca terminaron de acompañar. En total, dirigió diez partidos, con un balance de dos victorias, dos empates y seis derrotas. Números que, más allá de algunos pasajes positivos, no alcanzaron para sostener el proyecto en un torneo cada vez más exigente.
La salida abre ahora un nuevo interrogante en Almagro, que deberá rearmarse en plena competencia y buscar un rumbo claro para lo que viene. Mientras tanto, el plantel queda a la espera de una nueva conducción que logre revertir el momento y volver a ilusionar a su gente.
En la Primera Nacional, la única certeza es que ni el técnico más ganador está a salvo en su puesto si los resultados no lo acompañan durante algunos partidos. El promedio marca que casi la mitad de los equipos ya cambiaron de rumbo desde el arranque. Y eso que solo van once fechas. Es una picadora…

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