Así como este Chacarita–Güemes era uno de los tantos encuentros que adeudaba la Primera Nacional debido a la postergación de la fecha 21 por la vuelta de la Selección al país, a ambos equipos también les quedó pendiente algo en el espectáculo: los goles. Y ni hablar si se toca el tema de los resultados. Ahí la deuda escala a niveles meteóricos y puede, de alguna manera, explicar el enojo del hincha de Chaca, que llegó con todas las ilusiones a San Martín y, 90 minutos más tarde, despidió al equipo bajo una catarata de chiflidos y al compás del hit del Ascenso: «Jugadores…».
Un miércoles en horario laboral el Funebrero debía sacar adelante uno de los partidos más chivos del torneo, no por el rival al que se enfrentaba —que de hecho es el último de la tabla y, por ende, uno de los más accesibles con el diario del viernes— sino por el contexto: la urgencia de un triunfo para escapar de la pesadilla llamada descenso. La presión y las imprecisiones le ganaron al local y se llevó un punto re contra amargo por cómo se dio el desarrollo.
Un dominio que no se tradujo en el marcador
Chaca salió con el cuchillo entre los dientes, eso es innegable. Pero así como salió con sed de victoria, esa misma ansiedad también le pasó factura a la hora de definir. Ojo, Leandro Finochietto, arquero de la visita, fue la figura del match. El conjunto de Rondina lo exigió y mereció ampliamente ponerse en ventaja. Pero si hay algo que el fútbol no entiende es de merecimientos. Sanabria erró un gol imposible abajo del arco, Guanca estrelló un tiro en el palo y el Pampa Domínguez, que había sido incorporado para ser el 9 goleador, no dio pie con bola. Todos los astros se alinearon para que el Tricolor no pasara del empate.
El equipo del Huevo se apoyó en las banderas de su enganche y de Maximiliano Meléndez, quien volvió luego de ser apartado, pero ni así le alcanzó para llevarse los tres puntos. Al Fune lo acechan los fantasmas de la Primera B: a 11 fechas del cierre del torneo, el club está a tres puntos de quedar relegado y ocupa el puesto que marca la salvación. De yapa, a su inmediato perseguidor, Patronato, le queda un encuentro pendiente. Ay…
Güemes salió vivo
Por parte del Gaucho, el plan era claro: rescatar un puntito inteligente. Un poroto que, en la situación que se encuentran los de Santiago del Estero y con 90 y pico de minutos en los que casi no pasó mitad de cancha, vale oro. Los «atacantes» del equipo de Mario Gómez no saben qué perfume se puso Federico Losas para jugar. Pero su partitura no consistía en desplegar un fútbol champagne, sino sumar y que su rival no se le escape en la lucha por la permanencia. Y lo logró. Aguantó el tramo final con un hombre de menos producto de la roja que se ganó Lucas Guiñazú por un patadón a Meléndez y podrá tener una vuelta a Santiago del Estero tranquila…

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