Se puede morir siendo un héroe o vivir lo suficiente para convertirse en villano. Esa frase tan trillada también funciona a la inversa. Maximiliano Meléndez, un chico de la casa de Chacarita, fue resistido durante el año y, sin victorias en el fixture, se había transformado en uno de los grandes antagonistas de la hinchada de Chaca. Pero ese mismo pibe que fue colgado por Cristian Grabinski se puso las alas y se vistió de ángel guardián del Fune cuando más lo necesitaban.
Fue un correctivo que duró tres partidos. Grabinski lo colgó y fue Rondina el que lo recuperó. Circulaban muchas versiones. Que si no le pagaban, que si tenía un pre contrato con Independiente Rivadavia o hasta se lo acusaba de que se le hubieran subido los humos por ser la estrellita de un equipo flojito flojito.
Enemistado con la banda de San Martín y con la posibilidad latente de quedar cortando el pasto hasta fin de año, el Huevo, con toda la experiencia que lo caracteriza, lo pescó de ese pozo en el que estaba hundido y lo arropó. Ese respaldo vino con una dosis de confianza que se terminó de demostrar recién en las últimas fechas en el sprint final de cuatro triunfos en cinco partidos de Chaca
No es fácil destacar en un equipo que durante el año jugó tan poco al fútbol. Pero hasta en contextos adversos era el pibito de 22 años el que se hacía cargo de agarrar la batuta a pesar de compartir plantel con nombres pesados y con historia en el fútbol argentino. El juvenil se despachó con siete goles y tres asistencias. Además, fue titular en los 32 partidos que estuvo a disposición.
La frutilla del postre llegó cuando la pelota besó la red en el arco de Chicago. El desahogo de Meléndez dice todo. Cuando Chicago le ganaba la promoción a Chacarita, Maxi era un chico de ocho años que tenía sus primeras memorias en este deporte. Y todos saben cómo impactan esas vivencias en los nenes… Y la alegría final dice todo: “Dimos todo, pudimos salvarnos y mandar a Chicago a la B”.
Las declaraciones de Meléndez post partido
«Es hermoso meter un gol con esta camiseta. Es hermoso ser parte de este grupo. La verdad es que nos creían muertos, nos creían ahí abajo. Me saco el sombrero con los chicos porque dimos todo, pudimos salvarnos y mandar a Chicago a la B«, sentenció el delantero. Pero no contento con esto, siguió picante: «Es una venganza del 2012. Todo vuelve. Ahora a disfrutar».
«Sabíamos que teníamos todos rivales difíciles. Fuimos a buscar resultados a todas las canchas y gracias a Dios se dieron esos resultados y hoy podemos estar un año más«, amplió. Por último, cerró con palabras de agradecimiento hacia la hinchada de Chacarita: «Me saco el sombrero, mirá lo que es esto un lunes a las 3 de la tarde, es de admirar. Estoy contento por todos los hinchas y gracias por su apoyo siempre. Es una locura, estuvieron así todo el campeonato».

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