En los alrededores de la gran urbe que representa Córdoba ciudad, podemos descubrir pequeños rincones en las Sierras Chicas. Estos poseen un altísimo valor paisajístico y natural. Allí, distintos senderos nos permiten, a pocos minutos de la ciudad, entrar en un contacto profundo con la naturaleza.

Uno de estos casos es el sendero que lleva al Cerro Mojón, antiguamente llamado Antatica, el cual posee una panorámica muy linda del Valle.

A continuación, algunas maneras de alcanzar su cumbre:

Caminar el filo de las sierras permite ver una panorámica ideal para los curiosos del Valle de Punilla. El Cerro el Mojón, con sus 1290 msnm, tiene la vista ideal para mirar desde arriba algunas localidades, como Bialet Massé, Cosquín, Santa María y también el Dique San Roque.

El trekking más concurrido comienza desde un cerro característico de las Sierras Chicas, el Pan de Azúcar. Desde allí, el sendero va en dirección sur. Hay que caminar 5 km de ida por una huella bastante marcada. Eso sí, si no se posee experiencia caminando en sierras, siempre es aconsejable contratar un guía.

Otra opción es por el aeródromo de Santa María de punilla, recorriendo 6 kilómetros hacia el filo de las sierras chicas y luego hacia el norte.

La última alternativa –las más lejana– es partir desde la iglesia San Plácido, en Bialet Massé, hacia el norte de las Sierras Chicas. Aquí se deben caminar unos 11 kms para llegar a la cumbre.

Todos los senderos son de dificultad media y con gran desnivel. También, cabe mencionar que atraviesan campos privados, por lo cual se recomienda coordinar con antelación los permisos de ingreso.

Dificultad: moderada.

Distancia del circuito por Pan de Azúcar: 10 kilómetros ida y vuelta.

Cantidad de horas de ida: entre 3 y 5 horas.

Distancia de Córdoba a Complejo Aerosilla Pan de Azúcar: 67 kilómetros.

Basura: Todo lo que sube, baja de la montaña

Para cuidar la naturaleza y proteger los ecosistemas, está estrictamente prohibido el desecho de residuos tanto orgánicos como inorgánicos. Estos lugares son naturalmente prístinos y nuestra actividad en ellos tiene que realizarse de manera sumamente respetuosa.
La montaña no precisa nada de lo que nosotros llevamos en nuestras mochilas por eso, cada persona debe autogestionar todos sus residuos, transportándolos consigo y llevándolos nuevamente a la ciudad para desecharlos donde corresponde.