Después de un bajón que lo bajó de la punta, Tigre comenzó la remontada en busca de volver al puesto de privilegio. El primer paso lo dio ante Riestra, luego tomó envión eliminando al Rojo de la Copa Argentina y, este lunes, terminó de confirmar su buen momento con el triunfo 2-0 frente a Gimnasia de Mendoza. Sí, con la camiseta alternativa demostró estar al rojo vivo…

Pese a no tener un gran volumen de juego en el primer tiempo, el Matador pudo irse en ventaja. Lo logró un poco por la jerarquía de Milton Céliz para aprovechar una de las pocas situaciones que tuvo el equipo y, otro poco, por las fallas de un Lobo que continúa profundizando su crisis, esa misma que empezó en el plano futbolístico (ganó un partidos de los últimos siete) y que se expandió al plano dirigencial tras la renuncia (que no fue aceptada por el resto de la comisión directiva) del presidente Fernando Porretta por el apriete de los barras.

A diferencia de lo mostrado en la primera parte del campeonato, los de Diego Pozo dejaron de ser un conjunto sólido y letal para pasar a ser uno livianito y sin peso en ataque. Eso terminó beneficiando a los de Diego Martínez, que contaron con un Cristian Zabala como manija y un Ijiel Protti que sigue en gran nivel tras ser figura en los 16avos. de final de la Copa Argentina. ¿El gol? La visita quedó mal parada tras un pifie de Mondino que dio en el travesaño de su propio arco y, en la jugada posterior, Céliz definió en soledad.

En el complemento, el 11 ratificó su gran noche: mostró su olfato goleador para capturar un rebote en el área ajena y definió temprano el partido. Luego, Tigre manejó los tiempos, no sufrió demasiado y, con el triunfo, quedó cerca de Almirante.