
Lo que parecía un tranquilo arroyo se convierte en una caudalosa pared de agua, así suelen darse las crecidas en algunos ríos de Córdoba, pero es preciso prestar atención a las señales de alerta y no confiarse.
Perderle respeto al río suele ser el principal problema de muchos turistas que pasean por las sierras cordobesas. Muchas veces, ante las advertencias de los lugareños o de la propia Policía o los Bomberos, los bañistas suelen hacer caso omiso.
Play VideoUn imprudente conductor, en medio de una crecida
En los balnearios más cercanos a las ciudades se puede contar con la ayuda de las fuerzas de seguridad para estar atentos, pero en las zonas más agrestes es mejor prestar atención a las señales que indican que “viene la crecida”.
En cuestión de segundos el río puede superar los 4 metros, lo suficiente para dejar sumergido a cualquier desprevenido. Es importante señalar que el día puede estar espléndido en el lugar que el turista se encuentra, pero las lluvias pueden generarse río arriba sin que esto pueda advertirse.
ATENCIÓN A LAS ALERTAS DE CRECIDAS
Si el agua cambia de aspecto, es señal de que la crecida está muy cerca. Si el agua pasa de ser cristalina a oscura y traslada objetos como ramas y palos, entre otros, o de a poco tapa piedras que antes estaban visibles, todo indica que está llegando el pico de una creciente. Tomar una piedra como referencia para notar el cambio de nivel del agua es recomendable.



















