El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Delegación Córdoba, Luis Lumello, asegura que el año arrancó con buenas expectativas.
-¿Cómo cerró el 2021 para el sector de la construcción?
-Fue un año de franca recuperación después de la parte más complicada de la pandemia y lo vemos reflejado en el tema del empleo: en febrero del 2020 teníamos 20.000 empleados formalizados y llegamos a mayo a 16.500, mientras que hoy estamos en 27.000. Además, de la mano de obra intensiva, nuestros dos insumos más importantes, que son el hierro y el cemento, están con niveles de producción por encima del 80%, cuando el promedio de la industria se ubica entre 60% y 65%.
-La obra pública depende mucho de la cuestión política, y ahora toca un año par (no hay elecciones). ¿A pesar de eso esperan un buen año?
-Creo que va haber un incremento. Entre diciembre, enero y febrero hay muchísimas licitaciones y muy importantes, tanto es así que todas las empresas no nos estamos tomando vacaciones porque hay muchas licitaciones del ámbito provincial y también desde lo municipal.
-¿Esto está ocurriendo en este momento?
-Sí, en estos días se producen entre 5 o 6 licitaciones por día que van de los $ 60 millones a los $ 1.200 millones, con lo que pueden participar empresas de diferentes tamaños.
-¿A qué se debe que este pueda ser un buen año?
-Más allá de las elecciones del 2023, este gobierno tuvo como norte la obra pública y en la última parte de su gestión va a querer mostrar un buen plan de obra pública que cierre un plan de envergadura importante.
-¿Y la obra privada?
-Tenemos dos partes: las refacciones pequeñas realizadas en los hogares por sus propietarios, que sigue sostenida. Fue la diferencia que en el 2020 marcó el alza: el valor del dólar y el precio de los materiales hizo que se reactivaran las obras. En cuanto a las empresas seguimos con la incertidumbre general de la economía. Hoy, para invertir en pozo hay que pagar hasta el 35% de la obra y el resto en cuotas en un contexto muy difícil, por lo que el inversor no sabe cuánto va a costar el proyecto. Lo que se está dando es que el inversor prefiere tener un precio, pagarlo y saber qué es lo que paga. El inversor que iba decididamente a pozo hoy se retraído un poco y motivos no le faltan.
-¿Pasó sin pena ni gloria el blanqueo de capitales?
-Sí. Fue una muy buena medida pero mal implementada. Lo trabajamos con UOCRA y otros sectores, pero entre discusiones y ver la letra chica la parte más importante que era el descuento de un pago al 5% quedó en un tiempo muy acotado. Tenemos la promesa de que esto se va a ampliar. No se llegaron a blanquear ni $ 200 millones…
-¿Hay preocupación en el sector y en la Cámara por cómo se viene negociando con el FMI?
-Córdoba tiene muchos créditos pre-apalabrados que dependen del acuerdo con el FMI. Para el sector también, nos preocupa: la financiación de las obras grandes que cambian la infraestructura de una provincia, están atadas a lo que suceda con el Fondo. Creo que es imposible no arreglar con el Fondo, como también es imposible seguir con este nivel de emisión.
-El déficit habitacional en Córdoba es de 255.000 viviendas. Pero en el Presupuesto no hay grandes partidas.
-Es un tema complejo: Córdoba no tiene demasiadas tierras propias para estos proyectos, por lo que estamos proponiendo a nivel nacional a que las empresas hagan proyectos, que fijen precios y que la licitación se defina en función de eso. Siempre hemos pedido participar, no puede ser el Estado sea el único que se ocupe de este tema.




















