El grupo espaol rene en su ltimo disco a viejos amigos de la msica
El grupo español reúne en su último disco a viejos amigos de la música.

El grupo rockero español Ilegales, fundado en Asturias por Jorge Martínez, celebra cuatro décadas de existencia con el lanzamiento este viernes de “La lucha por la vida”, un ambicioso disco con una veintena de invitados entre los que se cuentan los argentinos Andrés Calamaro y Cucho Parisi de Los Auténticos Decadentes.

Del álbum de festejo también participan nombres de peso en la escena española como Enrique Bunbury, Coque Malla, Dani Martín, Evaristo (de La Polla Records y Gatillazo), Guille Galván y Juanma Latorre (ambos de Vetusta Morla), Iván Ferreiro, Loquillo y Luz Casal, entre más.

“Ilegales tiene una vida larga con gente conflictiva como nosotros y el hecho de que todavía consigamos no matarnos los unos a los otros es un claro motivo de celebración y nos sentimos supervivientes”, señala irónicamente Martínez durante una comunicación con Télam.

En sus 40 años, Ilegales atravesó varias existencias sonoras y estéticas tras irrumpir con un sonido y una letrística de impronta punk

 
Un poco más serio, el guitarrista, compositor y cantante del conjunto destaca que con “La lucha por la vida”, tuvieron “la arrogancia de grabar muchas canciones nuevas pasando por alto los éxitos del grupo”.

Y, recordó: “Hicimos canciones muy poco rodadas o nuevas para poder invitar a otros artistas y que cada quien se sienta a gusto con ellas”. “Ciertamente todos han respondido muy generosamente y han aportado algo realmente único, como Calamaro en ese tango que es ‘Mi copa y yo’ o la vida particular que Cucho le ha dado a ‘Niña Vodoo’”, se explaya el músico.

Las canciones de “La lucha por la vida” (título tomado de un texto de Pío Baroja) saldrán a los escenarios a partir del 18 de marzo en Zaragoza en un tour iberoamericano que comprende otra docena de recitales y que en abril y septiembre llegará respectivamente a Santiago de Chile y a Quito, Ecuador.

En sus 40 años, Ilegales atravesó varias existencias sonoras y estéticas tras irrumpir con un sonido y una letrística de impronta punk, hasta el suceso de mediados de los 80 (con el tercer disco “Todos están muertos” y el suceso de la canción “Ángel exterminador” como emblemas), siempre con Martínez como cerebro e integrante estable.

Cultivando, además, la independencia y la autogestión, el líder decide dar forma a Jorge Ilegal y Los Magníficos, para lo cual en 2009 publica una antología que recoge los nueve trabajos de estudio publicados por Ilegales hasta ese momento y hacia 2011 vira hacia un repertorio con boleros, guarachas, joropos y cha-cha-chá, que plasma en un EP y dos placas.

Pero el pulso rockero del artista calvo fue más fuerte y volvió a su territorio estilístico, fue motivo del documental “Mi vida entre las hormigas” (2017) y lanza otro incendiario manifiesto con “Rebelión” (2018).

Actualmente a Martínez lo secundan en Ilegales Willy Vijande en bajo,

Miguel Vergara en guitarra y teclados, y Jaime Belaústegui en batería, todos músicos que responden a una búsqueda de laderos que el mentor de la banda define de la siguiente forma: “Siempre he fichado a virtuosos muy jóvenes pero para tocar con solvencia y no virtuosamente. Y si hacen acrobacias, están despedidos”.

Télam: ¿A qué atribuís ese camino tan variado que Ilegales atravesó desde 1982 hasta la actualidad?

Jorge Martínez: Tenemos una paleta amplia y somos un grupo muy ecléctico que probamos diferentes cosas. Nos vamos en muchas direcciones porque somos muy inquietos y nos movemos todo el tiempo.

T: ¿Y cómo ha sido sostener el proyecto desde entonces?

JM: Mantenerse ha sido imposible pero nosotros no sabíamos que lo era y logramos hacerlo por esa voluntad de existir y de mantenernos contra viento y marea. Hemos vivido momentos muy muy difíciles pero esa circunstancias adversas no nos han espantado porque no sabíamos que tenían ese calibre.

T: ¿Cuál es la característica más permanente en esta historia de Ilegales?

JM: En Ilegales se han reflejado tanto ideas políticas como intentos de santidad y del mismo modo aparecieron vicios y defectos que se acabaron reflejando en las canciones. El guerrero y el pacifista habitan en la misma persona y las artes acaban reflejándolo todo.

T: Ya desde el inicio no debe haber sido sencillo definirse como Ilegales. ¿Esa fue la denominación que los marcó desde el comienzo?

JM: Éramos productos del “baby boom” y se esperaba que fuésemos buenos padres de familia y grandes consumidores, que es algo que no queríamos ser y sentimos que no podíamos vivir con la ley y decidimos vivir contra ella. Ilegales no es un nombre fácil de llevar pero llevamos 40 años acostumbrados y además es mejor que otros que aparecieron entonces como Moco y los pegajosos o Hijos de la gran puta.

T: ¿Qué recordás de aquella aparición en la música española?

JM: Que había demasiados hippies que eran gente muy dogmática y cerrada que imponía que había que ser de determinada manera. Y nosotros fuimos un grupo muy rompedor que decidió hacer canciones para provocarlos.

T: ¿Qué balance hacés del camino recorrido?

JM: El camino es tortuoso, vamos dando bandazos y aunque hayamos perdido el norte nunca lo hemos perdido del todo y vamos valientes y despreocupados hacia la muerte como si fuera la muerte de otros. Y siento que gran parte de lo que hemos grabado, pese a nuestras malas costumbres, es material valioso.