En el Mes del Cicloturismo que impulsa la provincia de Córdoba, un circuito gratuito y abierto que recorrió caminos históricos, cruzó un río y ascendió un cerro, contó con más de 150 participantes.

(Por Patricia Veltri).-

“El ciclismo es vida”, dice el señor de 85 años que participó del certamen de mountain bike Desafío Río Pinto, en La Cumbre. Lo repitió el periodista invitado a la presentación del Mes del Cicloturismo en Córdoba, en Villa Carlos Paz. Lo compartió como experiencia auto referencial la corredora de la marca sponsor de la bicicleteada organizada en Villa del Totoral.

A pedalear entonces como actividad saludable pero en el rol de turistas, disfrutando el entorno, conociendo y aprendiendo. Así fue la experiencia que se compartió en Villa del Totoral, que contó con más de 150 participantes el último sábado.

La largada fue desde los jardines del bellísimo hotel Camino Real Plaza. En apenas unos metros los participantes ya estuvieron literalmente sumergidos en el paisaje: es que hubo que cruzar el vado del río Totoral, que corre transparente buscando su curso entre arbustos, sauces y desniveles de piedras que forman pequeñas cascadas. 

El circuito sin demasiada exigencia siguió en trepada por un camino de tierra consolidada hacia el cerro Totoral; también llamado Cerro de la Cruz por la estructura de hierro de 7 metros de altura que se levanta en su cima. 

Desde allí, entre flores silvestres, el paisaje abarca una vista panorámica del pueblo apacible, a la vera del antiguo Camino Real que durante dos siglos unió con el Alto Perú.

El condimento histórico de la propuesta de cicloturismo estuvo dado por algunas de las ícónicas que componen el Circuito de las Casonas.

Es que en Villa del Totoral construyeron sus solares señoriales de casas magníficas las familias más adineradas y tradicionales entre el siglo XVII y primera década del 1900. Esas casonas están en pie, muchas en perfecto estado, algunas en manos aún de los descendientes de los dueños originales. 

Una residencia es la de estilo colonial rural que construyó en 1621, Pedro Luis de Cabrera siguiendo el mandato de su padre Jerónimo Luis, fundador de Córdoba. La casona daría pie al nacimiento de Villa del Totoral en 1860.

Otra icónica -tal vez para aventureros dispuestos a desafiar leyendas de fantasmas- es Villa Rosarito: una espléndida casona pintada de amarillo, decorada con mobiliario y adornos centenarios, que perteneció al general Justo Sócrates Anaya. Allí vivió su hija Rosarito, y falleció a los 16 años, no se sabe si de tuberculosis o de pena de un amor prohibido. Lo cierto es que luego de la dramática pérdida, la casa estuvo cerrada durante 80 años, para reabrir en manos de nuevos propietarios como hotel boutique. Eso sí, dicen que los huéspedes pueden ser acompañados en secreto por el alma de Rosarito que aún habita los ambientes.

Entre las más famosas, está la casona que perteneció al abogado tucumano Rodolfo Aráoz Alfaro, secretario general del Partido Comunista para América Latina y que albergó durante prolongadas estancias a personajes ilustres como el poeta chileno Pablo Neruda y el escritor español Rafael Alberti. 

Tal vez la más representativa, sea la imponente casona blanca de estilo palacete que perteneció a Deodoro Roca, ideólogo de la Reforma Universitaria de 1918.

Así, impregnados de historia y los pulmones llenos de aire puro, los turistas pedalearon en sus bicicletas para culminar el circuito en el punto de largada, cruzando el arco triunfal entre ejemplares de aguaribay, felices de alcanzar la meta.

Datos útiles:

Villa del Totoral queda a 80 km de Córdoba capital por la RN9. Hay alojamientos de distintas categorías; balnearios con ribera parquizada para aprovechar todo el año y gastronomía en la que distingue el cabrito de Quilino y embutidos de producción regional del norte cordobés.

Hay 75 circuitos de cicloturismo disponibles en la web oficial www.cordobaturismo.gov.ar