Foto Cristian Urrutia
Foto: Cristian Urrutia.

Ni bien el árbitro determinó el final del encuentro, los fueguinos comenzaron extensas caravanas en vehículos y a pie hasta la zona céntrica de cada distrito para congregarse allí y dar rienda suelta a festejos que se prolongaron durante varias horas.

Al ritmo de bocinazos constantes, de cánticos de tribuna y mientras agitaban banderas celestes y blancas, la muchedumbre aprovechó cada esquina para intercambiar saludos con otras personas e incluso para abrazarse bajo las formas que solo producen este tipo de manifestaciones populares.

En Ushuaia, la capital provincial, el partido de Argentina volvió a seguirse de cerca en edificios públicos y también bares, restaurantes y shoppings, donde los habitantes de la ciudad se mezclaron con ocasionales turistas que por estos días visitan el destino.

Uno de los principales puntos de aliento volvió a ser el edificio del ex casino de la ciudad, adquirido por el Estado provincial y transformado en un centro de formación para la industria del conocimiento.

En este lugar, situado sobre la avenida costanera y a orillas del Canal Beagle, fue instalada una pantalla gigante y butacas para que cualquier persona pudiera ingresar a compartir la cita mundialista.

A su vez, en la avenida Alem, más cerca de las montañas, las autoridades educativas habilitaron la escuela pública Nº31, en cuyo gimnasio también se montó una pantalla y se permitió el ingreso de público.

Foto Cristian Urrutia
Foto: Cristian Urrutia.

En el Paseo del Fuego, un shopping situado en una zona algo más alejada del centro, pero también en bares y sitios gastronómicos, las pantallas de los televisores se rodearon de hinchas ataviados con camisetas, vinchas y en algunos casos con los rostros pintados con los colores argentinos.

Después del triunfo, la principal concentración de gente se produjo en la esquina de la avenida San Martín (la más importante del centro de la capital fueguina) y la calle 9 de julio.

Allí la fiesta alcanzó su mayor intensidad con las canciones más características de aliento al seleccionado y en particular la que recuerda “a los ingleses”, debido a la forma que se vive en estas latitudes el conflicto con Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas.

“¡Vamos a salir campeones, esta vez con Messi traemos la copa!”, “aguante Argentina, ahora vamos por Países Bajos” y otros gritos similares decoraron una tarde a pura fiesta en una jornada donde el cielo nublado, algo de viento y llovizna, no alcanzó para frenar la algarabía de salir a la calle a compartir esta alegría futbolística nacional.

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