La heterogeneidad parece ser la norma en la actividad doméstica y el consumo en el país. Tras un fuerte desplome y un piso hacia la primera parte del año pasado -abril, mayo- buena parte de los sectores están ingresando en terreno positivo. Todavía hay algunos más rezagados y todavía hay muchos con una reconstrucción muy tibia de sus números.
Lo mismo puede decirse para el mercado laboral -con actividades más rezagadas que otras- pero, donde no se constata una destrucción masiva del empleo. Pero la dinámica del consumo interno y la de los salarios, que está muy asociada a ella, tiene su propio recorrido.
Algo de este análisis hizo el economista y consultor Esteban Domecq, en un encuentro virtual junto a clientes e inversores de la Alyc cordobesa S&C Inversiones. Y remarcó la idea de que la heterogeneidad sectorial es heterogeneidad en materia laboral.
“Un sector con retraso en la actividad, como es la construcción ya está mostrando creación neta de empleo. En cambio, la hotelería local y la gastronomía están un poco más afectadas por el efecto del turismo emisivo y están sintiendo el esquema cambiario. Industria y actividad inmobiliaria tienen atraso en cantidad de empleo, pero sin destrucción masiva. Y luego hay sectores que han creado empleo como comercio, pesca, minería, agro. Así como hay heterogeneidad sectorial en el plano laboral hay heterogeneidad regional. Las provincias del norte, con empleo público, son las que más han perdido: Formosa, La Rioja, Santiago del Estero, Chaco. En la otra punta, Neuquén, Mendoza, positivas”, marcó el director de Invecq Consultig.
Para el titular de Invecq, el mercado interno está saliendo, pero con sectores aún en formato anémico, algunos con velocidad media, otros con velocidad rápida.
“La clave para eso es la recomposición de los ingresos que permite la estabilización. La mayoría de las actividades hicieron piso en abril mayo del año pasado y empezaron con la recomposición. Los registrados privados salieron bien, los registrados públicos más abajo, los informales aún más abajo. El año pasado tuvimos dos escenarios, un primer semestre con 54%, y luego llegamos a este escenario de pobreza del 35%. Es una recomposición de los ingresos que, en muchos casos, como hay recomposición de las tarifas de servicios públicos vía sinceramiento, tiene sus limitaciones”, apuntó.
Y sostuvo que la recomposición de las tarifas hace que los componentes y costos fijos de cada hogar (tarifas de servicios, pero también gastos fijos como educación, salud, transporte) tengan un impacto y relevancia diferente.
Así, si antes esos ítem representaban el 37% al 38% de los ingresos hoy están representando entre el 44% y el 50%. “Esto es lo que explica porqué el consumo masivo es uno de los sectores con recuperación anémica. Porque, por ejemplo, no tiene la palanca del crédito, como pueden tener los durables o semidurables. Y esto explica también, porque es una recuperación que se siente poco desde el punto de vista del bolsillo de la gente. La gente valora la baja de la inflación, esto se ve en la mejora en el Índice de Confianza del Consumidor, pero todavía no hay un correlato con una recomposición del mercado interno o del consumo doméstico significativo”.
En ese marco se destaca que un empleado público promedio está 18% abajo en términos de ingresos reales en relación con el primer trimestre de 2023. Si cobraba $100 hoy cobra $82. De estos $100 destinaba $38 a los gastos fijos del hogar y $62 al resto. Y hoy cobra $82, pero destina el 50% a los gastos fijos, o sea $41. “Esto significa que el ingreso neto disponible de gastos fijos cayó más o menos 30% en todo este proceso. Para algunos empleados privados también. Y esto es lo que explica por qué el consumo está saliendo muy lento, y de forma anémica”.



















