En un contexto de fuerte presión financiera sobre el sistema de salud, el Sanatorio de la Cañada inauguró su nueva Guardia Central, una obra que se convierte en la más grande de la provincia de Córdoba y que refuerza el posicionamiento del Grupo GEA como uno de los actores más dinámicos del sector. La ampliación demandó una inversión superior a los US$ 700.000, sumó 1.000 m2 de infraestructura y triplicó la capacidad operativa del área de emergencias.

“La guardia es uno de los grandes diferenciales históricos del sanatorio, y esta obra viene a potenciar esa fortaleza”, explicó Carlos Sabino, gerente general del Sanatorio de la Cañada. Con la nueva estructura, la institución pasó de 6 a 20 camas, además de incorporar nueve consultorios para demanda espontánea.

Un nuevo modelo de atención de urgencias

La obra no solo implicó una ampliación física, sino también una redefinición del circuito de atención. A partir de ahora, los pacientes ingresan por una recepción central donde se realiza el triage, que determina la gravedad del cuadro y la derivación correspondiente: consultorios de atención inmediata o camas de observación.

Uno de los puntos destacados es la creación de un área específica para pacientes que llegan en ambulancia, un espacio que el sanatorio denomina internamente como “shock room”. Allí se resuelve la urgencia inicial, se estabiliza al paciente y se define si continúa su atención en la guardia, en terapia intensiva o si recibe el alta médica.

La idea es resolver todo dentro de la misma unidad, sin traslados innecesarios”, señaló Sabino. Para ello, las 20 camas están completamente equipadas con respiradores, oxígeno, monitores multiparamétricos, equipos de rayos y ecógrafos portátiles, lo que permite una atención integral y más eficiente.

La nueva guardia está operativa desde el lunes 5 de enero, mientras que los consultorios de demanda espontánea se habilitarán de manera progresiva en las próximas semanas.

Inversión contracíclica en un sector en crisis

La apuesta de Grupo GEA se produce en un escenario adverso para la salud privada. “El sector está muy castigado, sobre todo por el desfasaje entre los costos y los aranceles que pagan los financiadores, especialmente los públicos”, reconoció Sabino. En ese marco, destacó que 2025 fue “un año complejo” desde el punto de vista financiero.

Sin embargo, la estrategia del grupo se apoya en la eficiencia operativa y la optimización de recursos. “Frente a un contexto donde muchas clínicas se están achicando o directamente cerrando, nosotros decidimos invertir y crecer”, afirmó el gerente general.

Con esta obra, el Sanatorio de la Cañada busca consolidarse, a 14 años de su fundación, entre los grandes players de la salud de Córdoba.

La inauguración de la guardia es apenas la primera etapa de un plan integral de refuncionalización del sanatorio. El proyecto contempla, para 2026, un aumento del 35% al 40% en la capacidad total de internación, sobre una base actual de más de 100 camas.

Además, se prevé la conexión de los dos edificios existentes y una renovación completa de la fachada, con el objetivo de mejorar tanto la funcionalidad como el perfil estético del complejo. El modelo ya fue replicado en menor escala en la clínica que el grupo posee en Villa María y se proyecta una iniciativa similar en Río Tercero.

El respaldo del holding Grupo GEA

El Sanatorio de la Cañada forma parte del Grupo GEA, un holding de empresas vinculadas a la salud que incluye cinco sanatorios en la provincia, una prepaga propia, un centro de discapacidad y la administración de obras sociales sindicales.

El secreto es no pensar el sanatorio como una unidad de negocio aislada, porque así es altamente deficitario”, explicó Juan Carlos Metrebian, presidente del Grupo GEA. “Nuestra fortaleza está en la diversificación: tenemos distintas unidades que se complementan y nos permiten equilibrar los ingresos”.

Actualmente, el grupo cuenta con unos 2.000 colaboradores y opera una red asistencial integrada, con historia clínica digital unificada. “Es fantástico para el día de hoy: el paciente no tiene que llevar papeles y el médico accede al historial completo desde cualquier sede”, destacó Metrebian.

En términos financieros, el directivo subrayó que el grupo mantiene una posición sólida y sin endeudamiento. “No estamos endeudados. Hemos sido muy cuidadosos con la administración y no derrochamos recursos”, afirmó.

Nuevas inversiones y visión de largo plazo

Además de la mega guardia en Córdoba, el plan de inversiones del grupo incluye la incorporación de tomógrafos y resonadores de última generación en distintas sedes y la inauguración, en abril, de un nuevo servicio de cardiología y hemodinamia en el Hospital Militar, que prestará atención a todas las fuerzas armadas.

A más largo plazo, el proyecto más ambicioso es el desarrollo de un “polo sanitario” en un predio de 10 hectáreas ubicado dentro del anillo de circunvalación de Córdoba. “Es una idea a más de cinco años, pensada como un polo integral de atención médica”, adelantó Metrebian.

Pese a las dificultades del contexto, la conducción del grupo mantiene una mirada optimista. “Para nosotros no hay años malos, siempre hay años positivos”, sostuvo el presidente del holding, quien también destacó el impacto creciente de la tecnología y la inteligencia artificial en la medicina.