El 2026 se perfila como un año bisagra para los mercados financieros globales y locales. Tras un 2025 marcado por la volatilidad política, la transición monetaria y un fuerte protagonismo del sector tecnológico, los inversores encaran el nuevo año con un tono más constructivo, aunque no exento de riesgos. Así lo plantea el informe “Perspectivas 2026 – Estrategias de Inversión”, elaborado por IOL, que identifica oportunidades claras tanto en renta variable internacional como en activos argentinos, bajo un enfoque selectivo y diversificado.

El equity estadounidense llega a 2026 con valuaciones elevadas, pero sostenidas por una combinación de factores macro y microeconómicos. Según el informe, la Reserva Federal recortó tasas en tres oportunidades consecutivas durante 2025 y el mercado descuenta al menos dos nuevos recortes en 2026, en un contexto de inflación más moderada y señales de enfriamiento gradual del mercado laboral.

A esto se suma un dato clave: el crecimiento de las ganancias corporativas. Las estimaciones de beneficios del S&P 500 para 2025 pasaron de un alza del 7,7% al 13%, impulsadas principalmente por la mejora en productividad asociada a la adopción de inteligencia artificial. El sector tecnológico explicó el 36% de las ganancias del índice y el 56% del crecimiento del capex, consolidándose como el principal motor del ciclo.

Para 2026, el consenso proyecta nuevamente un crecimiento del 13% interanual en los resultados, lo que convertiría al actual ciclo en uno de los más extensos de expansión de beneficios de las últimas décadas.

Inteligencia artificial: inversión récord y nueva lógica financiera

Uno de los ejes centrales del informe es el análisis del boom de la inteligencia artificial. A diferencia de otros ciclos tecnológicos, el actual proceso de inversión masiva en data centers, chips y capacidad de cómputo no está apalancado principalmente en deuda, sino en generación de caja propia. Este punto marca una diferencia sustancial con la burbuja dotcom.

Sin embargo, el informe advierte sobre un fenómeno creciente: la circularidad en la cadena de valor de la IA, con acuerdos cruzados entre desarrolladores de modelos, fabricantes de chips y proveedores de infraestructura. Casos como las alianzas entre Nvidia, OpenAI, Oracle, TSMC y ASML reflejan una interdependencia estratégica que, si bien fortalece el ecosistema, también incrementa su fragilidad ante eventuales disrupciones.

En este contexto, el auge de la IA dejó de ser solo un fenómeno sectorial para convertirse en un pilar del crecimiento económico estadounidense. El informe señala que la inversión empresarial en este rubro explicó hasta la mitad del crecimiento del PBI real en el primer semestre de 2025, lo que explica por qué la continuidad del boom tecnológico se volvió una prioridad macroeconómica y política.

Geopolítica, tasas y commodities: un escenario más equilibrado

El escenario global para 2026 también estará atravesado por la geopolítica. Tras la escalada comercial impulsada por Donald Trump en 2025, el informe prevé un reordenamiento estratégico entre Estados Unidos, China y Europa, con mayor intervención estatal para asegurar acceso a tecnología, energía y minerales críticos.

En materia de commodities, IOL mantiene una postura neutral sobre el oro, tras su récord histórico en 2025, y una visión constructiva sobre el cobre, que muestra un fuerte rezago de precios pese a ser un insumo clave para la transición energética y la infraestructura eléctrica.

Argentina 2026: del orden macro al crecimiento

En el plano local, el informe plantea que Argentina podría ingresar en 2026 en una nueva etapa del ciclo económico, dejando atrás la fase más dura del ajuste macroeconómico. La proyección base contempla un crecimiento del PBI en torno al 4%, apalancado en mayor estabilidad, recuperación del crédito y un horizonte institucional más despejado.

La desinflación avanzó de forma significativa en 2025, con una inflación anual cercana al 30% pese a una depreciación cambiaria superior al 40%, reflejando un pass-through más bajo. Para el primer semestre de 2026, el mercado descuenta tasas mensuales en torno al 2%, con margen para una desaceleración adicional si se consolida la estabilidad monetaria.

En el frente externo, el informe proyecta un superávit comercial cercano a los US$ 11.000 millones, apoyado en el complejo agroexportador y el sector energético, junto con una estrategia de acumulación de reservas basada en la re-monetización de la economía.

Estrategias de inversión: selectividad y diversificación

Para 2026, IOL propone una estrategia equilibrada. En renta fija local, ve valor en los bonos soberanos si se consolida la acumulación de reservas, con un escenario positivo que podría llevar el riesgo país hacia los 450 puntos básicos. En pesos, recomienda cautela con la duration y priorizar estrategias tácticas ante la compresión esperada de tasas.

En renta variable argentina, el foco se desplaza de lo político a lo microeconómico. El informe refuerza su visión positiva sobre Oil & Gas, destacando el potencial de largo plazo de Vaca Muerta, con compañías como YPF y Vista Energy como protagonistas.

A nivel internacional, la recomendación es mantener exposición a equity, pero diversificando hacia Europa, emergentes y sectores específicos como tecnología selectiva, salud y utilities, en un contexto donde el S&P 500 opera en niveles históricamente exigentes de valuación.

Un 2026 con oportunidades, pero menos margen de error

El informe concluye que el 2026 ofrece un escenario más favorable que el año previo, aunque con menor margen para sorpresas positivas en activos que ya anticiparon buena parte de las mejoras. La clave estará en la ejecución de reformas, la consistencia macroeconómica y la capacidad de sostener el crecimiento sin desequilibrios.

Como resumen, IOL advierte que el nuevo año exigirá más análisis, más selectividad y menos apuestas generalizadas, en un mercado que ya no se mueve en bloque, sino por fundamentos.