El reciente acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea abre un escenario de oportunidades significativas para la Argentina, especialmente por la afinidad entre su estructura productiva y el patrón de consumo europeo. Así lo sostiene un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que remarca que los principales desafíos para aprovechar este entendimiento no están en el frente externo, sino en las propias limitaciones internas que afectan la competitividad del país.
El acuerdo, firmado por los países miembros del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia— con la Unión Europea, apunta a la conformación progresiva de una zona de libre comercio. El objetivo central es la eliminación de aranceles y barreras paraarancelarias, junto con la armonización de normas sanitarias, aduaneras, de compras públicas, propiedad intelectual y estándares de calidad, con el fin de facilitar el intercambio comercial entre ambas regiones.
Desde IDESA advierten que este entendimiento implica un cambio estructural relevante. El Mercosur, creado en 1991, funcionó históricamente como una unión aduanera con libre comercio interno y un arancel externo común cercano al 14% para los países extra bloque. Con el acuerdo con la Unión Europea, esa protección comenzará a desmantelarse, lo que genera inquietud en algunos sectores productivos que deberán enfrentar una mayor competencia europea. Sin embargo, el informe sostiene que “el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea es muy auspicioso para la Argentina” debido a la complementariedad entre lo que el país produce y lo que demanda el mercado europeo.
El análisis del comercio exterior argentino refuerza esta mirada. Según datos del INDEC citados por IDESA, entre enero y noviembre de 2025 la balanza comercial de la Argentina con el Mercosur fue deficitaria en 5.562 millones de dólares. En contraste, el comercio con la Unión Europea mostró un comportamiento más equilibrado: mientras que con Alemania el déficit alcanzó los 1.895 millones de dólares, con el resto de los países europeos la balanza fue positiva en 191 millones de dólares.
De acuerdo con el informe, esta diferencia responde a la composición del intercambio. Dentro del Mercosur, la Argentina importa principalmente bienes de capital e insumos industriales, sobre todo desde Brasil y Paraguay. En cambio, con la Unión Europea —excluyendo a Alemania— el país logra un comercio más balanceado, apoyado en su alta competitividad en la producción de alimentos. “En esto juega un rol clave la alta competitividad de la Argentina en la producción de alimentos, muy demandados para abastecer el alto consumo de los países de Europa donde predomina población de ingresos medios y altos”, señala el documento.
IDESA destaca que los beneficios del acuerdo con la Unión Europea se manifiestan por una doble vía. Por un lado, el acceso preferencial a un mercado de alrededor de 450 millones de habitantes, especialmente para los productos de la cadena agroalimentaria. Por otro, la posibilidad de importar maquinaria, insumos, tecnologías y bienes de consumo a menores precios y con mayor calidad, lo que permitiría elevar la productividad local. En palabras del informe, “más y mejores importaciones contribuyen a más y mejores exportaciones”, generando un círculo virtuoso para la economía argentina.
No obstante, el documento advierte que la clave para capitalizar este escenario está en la agenda doméstica. Entre los principales obstáculos se mencionan una estructura tributaria compleja y distorsiva, regulaciones laborales desactualizadas, deficiencias en infraestructura logística y de comunicaciones en el interior del país, además de problemas de inseguridad jurídica e incertidumbre normativa. “El desafío de Argentina es interno más que con el exterior”, subraya IDESA, y plantea que, lejos de postergar el acuerdo, resulta necesario acelerar las reformas internas que hoy erosionan la competitividad.
Finalmente, el informe plantea que el entendimiento con la Unión Europea implica recuperar el espíritu original del Mercosur como herramienta de integración al mundo. Según IDESA, haber desnaturalizado el bloque y utilizarlo como un mecanismo de aislamiento tuvo costos elevados para la Argentina, tanto por las oportunidades comerciales perdidas como por el encarecimiento de productos de menor calidad. En ese sentido, el acuerdo aparece como una oportunidad para redefinir la inserción internacional del país y potenciar aquellas actividades en las que cuenta con claras ventajas competitivas.




















