Metalfor, empresa de maquinaria agrícola, logró revertir un escenario financiero crítico iniciado en 2025 y consolidó durante 2026 un proceso de estabilización que, según su presidente Eduardo Borri, le devolvió previsibilidad operativa y solidez estructural.

El punto de inflexión fue la obtención de un crédito internacional por US$ 50 millones otorgado por la Corporación Financiera de Desarrollo de los Estados Unidos (DFC), a ocho años de plazo. “Pasamos de tener el 90% de la deuda concentrada en el corto plazo a tener el 90% en el largo plazo, y además con un monto total inferior al del año anterior”, explicaron desde la compañía.

De la vulnerabilidad al orden financiero

El proceso de saneamiento comenzó en enero de 2025, cuando la presidencia decidió incorporar al economista Martín Redrado para liderar la reestructuración financiera, gestionar la relación con bancos y ordenar el vínculo con el mercado.

En ese momento, la empresa enfrentaba una estructura de deuda fuertemente concentrada en vencimientos inmediatos, lo que la exponía a tensiones permanentes de liquidez. La llegada del financiamiento internacional entre octubre y diciembre de 2025 modificó de manera sustancial ese escenario.

El préstamo de la DFC no sólo aportó volumen y plazo, sino también respaldo institucional. Según destacaron desde Metalfor, fue el único crédito otorgado por ese organismo en todo el mundo durante 2025 y la primera asistencia de ese tipo que recibió Argentina en seis años.

“El financiamiento nos permitió reordenar completamente el perfil de deuda y garantizar previsibilidad para sostener la operación”, subrayó Borri en dialogo con Córdoba Federal por 90Radio.

Una fábrica que también financia productores

Más allá de la reestructuración, el rasgo distintivo del modelo de negocios de Metalfor es su rol como financiador directo de pequeños productores y contratistas rurales.

La empresa funciona, en los hechos, como una entidad financiera sectorial: ofrece planes a medida para clientes que muchas veces no acceden al sistema bancario tradicional. “Hacemos trajes a medida para cada productor”, describen en la compañía.

El esquema incluye la toma de maquinaria usada como parte de pago, su reacondicionamiento tecnológico y posterior reventa. Este mecanismo dinamiza el mercado interno y amplía el acceso a tecnología.

Desde el punto de vista financiero, el modelo está cuidadosamente calzado: Metalfor financia a sus clientes en plazos de tres a cuatro años, mientras que el crédito internacional debe cancelarlo en ocho años. Esa diferencia temporal permite que el flujo de cobranzas cubra con margen las obligaciones externas.

Cheques rechazados y cadena de pagos

En los últimos meses circularon versiones sobre dificultades vinculadas a cheques rechazados. Desde la empresa relativizaron el impacto de esas cifras.

Frente a rumores que hablaban de 120 millones de pesos en cheques rechazados, Borri señaló que ese monto resulta ínfimo en comparación con el volumen anual de operaciones. A lo largo del año, el total de cheques con inconvenientes fue superior, pero —según aseguraron— todos los casos fueron gestionados mediante repactaciones y acuerdos.

Siempre negociamos. Cuando un cliente no puede cubrir un cheque, se reestructura. Y lo mismo hacemos con nuestros proveedores”, explicaron.

Además, afirmaron que la situación ante la Central de Deudores del Banco Central se encuentra completamente regularizada.

Borri también cuestionó el clima de opinión que, a su entender, sobredimensiona las dificultades y minimiza los procesos de resolución. “Hay una tendencia autodestructiva en el país de poner el foco en lo negativo y no en cómo las empresas serias resuelven los problemas”, planteó.

Competencia externa y reclamos al Gobierno

En el plano industrial, Metalfor observa un escenario de cambios vertiginosos. A diferencia de lo que ocurre en el sector automotor, la maquinaria agrícola argentina mantiene —según Borri— altos niveles de competitividad frente a los productos chinos.

“La calidad argentina, brasileña, europea y estadounidense en maquinaria agrícola es superior”, sostienen.

El contexto actual también modificó la estrategia de stock. Si en 2023 acumular inventario era una ventaja ante la escasez, en 2026 el exceso de stock se transformó en un problema financiero y operativo.

En cuanto a la política económica, la empresa fue crítica de la habilitación para importar maquinaria usada. Desde Metalfor consideran que esa medida no ataca el problema de fondo.

“La solución real no es abrir la importación de usados, sino eliminar las retenciones”, planteó Borri. Según su visión, la reducción o eliminación de derechos de exportación pondría recursos directamente en el bolsillo del productor agropecuario, quien luego decidiría libremente invertir en maquinaria nueva.

Una empresa blindada en un mercado desafiante

Con la deuda reestructurada, financiamiento internacional de largo plazo y un modelo de negocio que combina producción y crédito directo, Metalfor busca consolidar una etapa de mayor estabilidad.

En un contexto macroeconómico todavía volátil y con tensiones recurrentes en la cadena de pagos, la empresa apuesta a su capacidad de adaptación y a la fortaleza de su vínculo con el productor.

“Lo importante es que hoy tenemos previsibilidad y un esquema financiero ordenado”, sintetizó Borri, convencido de que la clave para el crecimiento del sector sigue estando en fortalecer el poder de compra del agro y sostener la industria nacional.