Por Bernd Debusmann Jr., desde Florida

Me encuentro en Palm Beach, Florida, donde aún no hay indicios de que el presidente Donald Trump vaya a hacer algún pronunciamiento hoy.

Sin embargo, acabo de estar en una breve llamada informativa en la que altos funcionarios del gobierno expusieron las justificaciones de los ataques que han tenido lugar.

Según estos funcionarios, tanto el deseo de Irán de adquirir armas nucleares como, a corto plazo, su capacidad en materia de armas convencionales (que, según afirman, se ha podido observar este día en toda la región) suponían una amenaza.

Estados Unidos tenía indicios de que los iraníes tenían la intención de utilizar esos misiles, posiblemente de forma preventiva, contra las tropas estadounidenses en la región.

Esto, añadieron, era algo que el presidente Trump no iba a permitir.

«No podemos seguir viviendo en un mundo en el que estas personas no solo poseen misiles, sino también la capacidad de fabricar 100 al mes», afirmó uno de los funcionarios.

Washington también creía que Irán estaba negociando desde una posición de debilidad tras la reciente inestabilidad interna y que, en esencia, buscaba ganar tiempo.

Además, la inteligencia estadounidense llegó a la conclusión de que Irán estaba intentando ocultar su acopio de materiales para fisión nuclear y había reconstruido la capacidad de fabricación que fue destruida por la operación Martillo de Medianoche, los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes el año pasado.

No está claro cuándo hablará Trump, pero los funcionarios dijeron que el presidente y otros funcionarios de la administración darán más detalles en los próximos días.