En Córdoba, las mujeres representan la mayoría del universo profesional, pero esa mayor presencia no se traduce en igualdad económica. Según un informe del Observatorio de Profesionales de la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc), las trabajadoras perciben en promedio un 32% menos de ingresos que sus colegas varones, una brecha que se mantiene de manera persistente en el tiempo.
El estudio fue elaborado en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y analiza los resultados de la última encuesta realizada entre mayo y junio de 2025 a profesionales de la provincia. Los datos evidencian que las mujeres constituyen el 59% del mercado profesional, pero siguen concentradas en los niveles salariales más bajos.
La presidenta de Fepuc, la médica María Eugenia Peisino, explicó que la desigualdad no siempre se encuentra en el valor formal de la hora profesional, sino en las condiciones laborales. “El sentido común a veces dice: ‘Si una médica cobra lo mismo que un médico por una consulta, ¿dónde está la brecha?’ La diferencia no está siempre en el precio de la hora, sino en la cantidad de horas y en la continuidad de la carrera”, señaló.
Ingresos más bajos y menor acceso a los niveles altos
La distribución de los ingresos muestra con claridad la desigualdad. De acuerdo con el informe, ocho de cada diez mujeres profesionales ganan menos de dos millones de pesos mensuales, mientras que entre los varones esa proporción se reduce a seis de cada diez.

La distancia se amplía en los niveles más altos de ingresos: entre quienes perciben más de seis millones de pesos por mes hay cinco hombres por cada mujer, lo que refleja una fuerte masculinización de los puestos mejor remunerados.
Profesiones feminizadas, salarios más bajos
El informe también muestra que las áreas con mayor presencia femenina suelen ser las peor remuneradas. En el sector salud, por ejemplo, las mujeres representan el 72% de la fuerza laboral y tienen mayores niveles de especialización, pero perciben ingresos 36% inferiores a los de sus colegas varones.
En cambio, en sectores más masculinizados como Producción y Ambiente la brecha salarial puede alcanzar hasta el 50%, lo que refleja una desigualdad estructural dentro del mercado laboral profesional.
La “paritaria” de hecho: trabajar más horas
Uno de los factores que explica la diferencia salarial es la cantidad de horas trabajadas. Entre los profesionales, los mayores ingresos suelen estar asociados a jornadas más extensas.
Durante 2025, el 50% de los varones trabajó diez horas o más por día, mientras que entre las mujeres esa proporción fue del 36%. La diferencia está vinculada principalmente con la distribución desigual de las tareas de cuidado dentro de los hogares.
El informe advierte que el mercado laboral sigue estructurado sobre un modelo de trabajador con disponibilidad plena, una condición que no siempre es compatible con la realidad de muchas profesionales.
Más precarización entre las jóvenes
El estudio también identifica mayores niveles de precarización entre las mujeres menores de 40 años. Entre las profesionales menores de 30, el 28,8% trabaja bajo monotributo que encubre una relación de dependencia, frente al 21,5% de los varones.
En el tramo de 30 a 40 años la diferencia es aún mayor: 25,5% de mujeres en esa condición frente a 7,7% de hombres, lo que anticipa impactos futuros en estabilidad laboral y jubilaciones.
El peso del cuidado y la “pobreza de tiempo”
La estructura familiar también incide en la desigualdad. El informe señala que el 13,9% de las profesionales cordobesas son madres solas con hijos a cargo, frente a solo el 4,8% de los varones.
Esta situación genera lo que los especialistas denominan “pobreza de tiempo”: menos disponibilidad para extender la jornada laboral, aceptar cargos jerárquicos o sostener trayectorias profesionales sin interrupciones.
Aun así, el 55% de las mujeres profesionales afirma ser el principal sostén económico del hogar, aunque perciben ingresos 28% menores que los varones en el mismo rol.
Reforma laboral y desigualdad
El documento también advierte sobre el impacto de los cambios normativos en el mercado de trabajo. Según el relevamiento, la brecha salarial es menor en el sector público —22%— que en el privado, donde asciende al 39%.
Para el Observatorio de Fepuc, una reforma laboral que aumente la flexibilidad sin considerar estas desigualdades estructurales podría profundizar las brechas existentes.
En ese contexto, desde la entidad plantean que las políticas laborales deberían incorporar licencias parentales más equitativas, una organización social del cuidado y medidas concretas para reducir la brecha salarial.
A más de una década de relevamientos, el diagnóstico es claro: aunque las mujeres ya constituyen la principal fuerza del mercado profesional, la igualdad formal de acceso a la educación no ha logrado eliminar las desigualdades estructurales en el mundo del trabajo.




















