Ignacio Montenegro tiene una historia para contar. Puede empezar por su infancia, que lo halló corriendo kartings con Franco Colapinto, o hacer como en las películas de Hollywood, saltando hasta el final, mostrando que es compañero de Valentino Rossi y diciéndole a la audiencia: “Probablemente se pregunten cómo llegué hasta acá”. Cualquiera sea el enfoque, habrá algo colorido. Después de todo, como repasó en su charla con Olé, es un pibe de 21 años que vive solo en Valencia, que tiene reuniones de consorcio como cualquier ciudadano, que corre uno de los autos más potentes que hay (un BMW M4 GT3 del Team WRT) y que va por el título de GT World Challenge Europe.
-¿Tus vecinos saben que sos piloto?
-Saben un poquito. Me agregaron al grupo de WhatsApp, que es un gran problema… Están todo el tiempo hablando y yo les pongo: «Este fin de semana no voy a con el teléfono, pero voy a estar de acuerdo con cualquier decisión que tomen».
-No te imaginás a un piloto de élite teniendo que discutir el arreglo de un ascensor…
-¡Pero pasa! Son cosas del día a día. Obviamente que me terminaron preguntando qué hacía, porque les parece raro ver a un nene viviendo solo. Pero ahí estoy, un pibito, y lo van entendiendo.
-Como Franco, te hiciste de abajo en el exterior desde chico.
-Sí, y fue muy difícil. A mí también me ofrecieron ir a Europa cuando era muy chico, pero mi viejo estaba asustado; no es fácil dejar a tu hijo de 13 años solo en Europa a cargo de otra familia. Esa experiencia me tocó a los 18, en Italia, y así y todo me chocó. Ya era bastante grande, pero fue difícil adaptarse a la cultura, la forma de vivir y el idioma, que cuando llegué no lo hablaba. Ahora puedo decir lo que quieras, ja.
-Teniendo de compañero a Valentino Rossi, te vino como anillo al dedo.
-Bueno, una forma de pegar onda con el Doctor fue esa. Pensé de qué manera podía caerle bien y me mandé a hablarle en italiano. Se quedó sorprendido, ahora me saluda con buena onda.
-¿Cómo es esa relación?
-Las reuniones son todas con él. Del equipo, del auto, de marketing, eso lo compartimos todos los pilotos, entonces estás todo el tiempo con él. Yo no caigo, porque es como tener al Messi de las motos al lado tuyo. Y el fanatismo que hay… Aunque pasó un buen tiempo desde su retiro de las motos, vas al autódromo y está explotado por él. Tienen que poner guardias afuera de nuestro box, con policías para que no entren. Es un crack porque se toma el tiempo, le firma a todo el mundo, te trata de igual a igual. En esas cosas demuestra lo grande que es.
-¿Ya fuiste cholulo?
-No le pedí ni una foto, no me animo todavía. Creo que a fin de año, en la última carrera que hagamos, ahí me voy a mandar. El que me acompaña siempre es Lucas Colombo Russell, uno de mis coaches, y estamos buscando el momento para poder sacar una foto sin molestarlo.
-Contame de GT World Challenge Europe. ¿Ya te acostumbraste a tener una carrera de 24 horas?
-Es un desgaste tremendo. No solo las 24 horas, como me pasó en Spa, sino que es viajar el lunes, tener actividad, volver a la base, probar, tener eventos… A veces vuelvo, me subo a la bici, le meto una hora y digo: «¿Qué hago acá? Me quiero ir a mi casa a dormir, no doy más».
-Esa parte de ser piloto no te la cuentan.
-No te la cuentan, ja. Además, no solo es el cansancio físico sino también el mental, por lo nervioso que estás. Somos cuatro pilotos en un auto, y por un error tuyo se pueden quedar afuera todos. Ahí te quieren comer vivo.
-¿Imaginabas que ibas a terminar compitiendo en GT3? Cuando empezaste, lo hiciste por la vía de los fórmula.
-El camino a la Fórmula 1 es muy difícil. Además de ser muy talentoso, como Franco, tenés que encontrar el lugar y el momento correctos. La verdad, conozco muchísimos pilotos que han ganado todo y no están en Fórmula 1, o que han ganado en Fórmula 2 y están corriendo en Japón. Es muy complicado. Pero una vez que tomé el camino y decidí hacer todo por el auto con techo, obviamente uno apuesta a ganar las 24 Horas de Le Mans, Daytona…
-Y eso también es llegar.
-Lo disfruto. Muchos que no son del palo me dicen que tengo que llegar a la Fórmula 1, pero esta es mi Fórmula 1. Hace poco corrí con Stroll, Verstappen tiene un equipo de turismo y por eso corrió hace dos meses en Nürburgring… Eso habla del nivel que tiene y de lo importante que es la categoría.
-Pasaste por Fórmula 4, TC2000, TCR, GT3. ¿Qué fue lo más difícil que manejaste?
-Buena pregunta, nunca me la hicieron ni me la hice yo. Y es difícil de responder. El que estoy corriendo actualmente tiene un montón de ayudas, como los controles de ABS y de tracción, y eso es lo peor que te puede pasar, porque cuando se activan te hace ir lento. Hay que aprender a dominar eso, que lo hace aún más difícil, pero se disfruta porque va muy rápido, tiene mucha más carga que un TCR y vas 24 horas a fondo y no se rompe.
-Ahora tenés que probar un Hypercar.
-¡Estuve cerca! Probé un LMP3 hace dos años y había ido muy bien, estuve muy cerca de hacer la escalera, pero hoy en día todos los pilotos que contratan para Hypercar son de GT3.
-Le tenés que pedir a Nicolás Varrone que te haga gancho…
-Le tendría que pedir algún contacto. ¡Me hubiese avisado que se iba a la Fórmula 2 así me ponía en contacto!
-¿Te gustaría volver a los fórmula?
-Estuve muy cerca de hacer F3 a principio de este año. Me gustaría. Sé que me siento más cómodo en autos de turismo por mi experiencia, pero me hubiese gustado… Igual, Nico demostró que nada es imposible.
-Hace tiempo volviste a trabajar con Bullet, la compañía que representa a Colapinto. ¿Cómo se dio la vuelta?
-Trabajé con ellos hasta 2020, cuando empezó la pandemia y me volví a Argentina. Igual, mantuvimos la relación, y a mitad del año pasado nos contactamos, hicimos una reunión y antes de firmar el contrato ya tenían organizada mi prueba con un GT para ver si quedaba. Estaba todo muy planificado. Aparte, Jamie (Campbell-Walter) fue piloto, ganó en Spa y Le Mans y es muy respetado en el ambiente. Tiene un nombre grande en este mundo, se hace fácil trabajar con él y con María (Catarineu).
-Hoy por hoy, ¿cuál es la meta más grande que te ponés?
-Llegar a las 24 Horas de Le Mans. Me lo propuse con 16 ó 17 años cenando con Lucas Benamo ( NdeR: también fue coach de Colapinto). «Che, ¿cuál es tu sueño?», me preguntó. Se lo dije y desde ahí venimos trabajando en eso.
-Hay una foto tuya con Colapinto y Varrone que sale en todos lados. ¿Qué recordás de esos días?
-Los conozco de muy chiquitos, hemos compartido muchísimos viajes los tres juntos. Entonces sé lo mucho que se lo merecen y por algo están ahí, porque son cracks.
-¿Se disfrutaba más? No había tantas presiones como ahora.
-No había presión, no había que darle un resultado a un sponsor, hoy te bajan de una butaca si no rendís… Era muy muy diferente. Corrías por el deporte, por el amor que le tenías, y es el gran problema que tiene la mayoría. Estás tan nublado por el resultado, por rendir bien y por a ver qué habla el resto de uno que te olvidás de lo más lindo. Lo trabajé mucho con mi psicóloga y siempre llegamos a la misma conclusión, que el disfrute es lo más importante. Cuando no te está yendo bien, tenés que acordarte de eso.
-¿Qué se trabaja con el psicólogo deportivo?
-Siento que me ayuda a tener organizada mi rutina, a entenderme lo máximo posible, que hace que llegues más claro al fin de semana. Me hace confiar mucho en mí. Cuando entrenás, competís y todo se basa en eso, tenés la cabeza a 2000 revoluciones. Cuando llegás al fin de semana de carrera no pensás en otra cosa que no sea el automovilismo, y hay veces que necesitás bajar a tierra. Creo que esas cosas las cumple muy bien el psicólogo.
-¿Y cómo hacés para bajar a tierra cuando venís a Argentina?
-Estando con la gente que quiero. Me encanta terminar el día, ver a mi hermana que no la veo nunca, compartir una cena, un mate… Siento que de chico estaba tan nublado con todo que solo pensaba en una cosa. Hoy disfruto mucho.
Cómo viene Nacho Montenegro en GT World Challenge Europe
Compitiendo en la Silver Cup, una de las clases de GT World Challenge Europe, Nacho lidera la general con 158,5 puntos después de seis fechas en las que cosechó cuatro victorias y siete podios (en algunos fines de semana hay más de un evento). A falta de cuatro jornadas, es candidato al título.

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