
La actriz Jenna Ortega habló con franqueza sobre el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que vive desde la infancia y detalló algunas de las compulsiones que todavía enfrenta en su día a día. En una entrevista con Vogue, la protagonista de Wednesday explicó que las primeras señales aparecieron cuando tenía apenas siete años, mucho antes de que pudiera ponerle nombre a lo que le ocurría.
Ortega recordó que, durante esa etapa, solía despertarse antes que sus padres y sus cinco hermanos para cumplir una rutina matinal muy precisa antes de ir al colegio. Entre esas acciones figuraban abrir las sábanas de una forma determinada, manipular los cajones siguiendo un orden específico y cepillarse el cabello con movimientos lentos y controlados. La intérprete, de 24 años, afirmó que actualmente entiende que aquellos hábitos eran manifestaciones tempranas del trastorno.
“Hay muchos trenes circulando al mismo tiempo en mi cerebro”, reconoció la actriz al describir la experiencia de convivir con pensamientos y conductas repetitivas. Según explicó, los síntomas se intensifican cuando está cansada, atraviesa cambios de huso horario o siente ansiedad por un proyecto laboral inminente. En esos momentos, dijo, prefiere cumplir sus rituales antes que resistirse a ellos.
Entre las compulsiones que detalló se encuentra repetir la frase “take care” —“cuídate”— una cantidad concreta de veces durante el día. También mencionó que ingresa a los sets de grabación pisando primero con el pie izquierdo y que, en ocasiones, contiene la respiración mientras cuenta hasta 71. Estas acciones, explicó, funcionan como una forma de reducir la angustia que le generan sus pensamientos intrusivos.
El TOC es una condición de salud mental caracterizada por la presencia de obsesiones —pensamientos, imágenes o impulsos no deseados que provocan malestar— y compulsiones, es decir, conductas repetitivas que la persona siente que debe realizar para aliviar esa ansiedad. Entre los rituales más habituales están contar, ordenar objetos de manera exacta o verificar repetidamente acciones cotidianas.
Para manejar el trastorno, Ortega ha recurrido a medicación y terapia psicológica, un acompañamiento que, según reveló, continúa de manera intermitente. Además, aseguró que intentar ver su TOC como un juego le permite restarle presión y enfrentar los episodios con mayor distancia emocional.
La actriz también destacó que su trabajo, pese a que puede elevar sus niveles de estrés, le ofrece un espacio de concentración que la ayuda a desconectarse de sus pensamientos. “Tienes que respirar cuando las cámaras están encendidas”, comentó, explicando que esa exigencia le resulta en cierto modo liberadora.
No es la primera vez que Ortega aborda públicamente su salud mental. En una entrevista radial del año pasado, había contado que el cansancio hacía más intensas sus compulsiones y que, en algunas noches, subía y bajaba las escaleras seis veces por la creencia de que así protegía su casa de una posible intrusión.
Al hablar abiertamente del tema, la actriz se suma a otras figuras que han contribuido a visibilizar el TOC y a reducir el estigma en torno a una condición que, según los especialistas, puede tratarse mediante terapia cognitivo-conductual, medicamentos o una combinación de ambos.






















