{"id":5377,"date":"2021-06-05T05:45:50","date_gmt":"2021-06-05T05:45:50","guid":{"rendered":"http:\/\/nuevacordoba.net\/index.php\/2021\/06\/05\/martha-argerich-una-mujer-y-un-piano\/"},"modified":"2021-06-05T05:45:50","modified_gmt":"2021-06-05T05:45:50","slug":"martha-argerich-una-mujer-y-un-piano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/nuevacordoba.net\/index.php\/2021\/06\/05\/martha-argerich-una-mujer-y-un-piano\/","title":{"rendered":"Martha Argerich, una mujer y un piano"},"content":{"rendered":"<div class=\"image\" id=\"image\" readability=\"9\"> <img src=\"http:\/\/nuevacordoba.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/martha-argerich-una-mujer-y-un-piano.jpg\" alt=\"Martha Argerich y las 88 teclas de un piano, un relaci\u00f3n que se inici\u00f3 cuando la artista ten\u00eda tres a\u00f1os.\" title=\"Martha Argerich y las 88 teclas de un piano, un relaci\u00f3n que se inici\u00f3 cuando la artista ten\u00eda tres a\u00f1os.\"><\/p>\n<p>Martha Argerich y las 88 teclas de un piano, un relaci\u00f3n que se inici\u00f3 cuando la artista ten\u00eda tres a\u00f1os.<\/p>\n<\/div>\n<p>Comenz\u00f3 a tocar el piano antes de cumplir tres a\u00f1os. A los siete, dio su primer concierto interpretando a Mozart en el Teatro Astral de Buenos Aires. Ten\u00eda doce cuando ya hab\u00eda tocado el \u201cConcierto\u201d de Schumann en el Col\u00f3n y una entrevista con Juan Domingo Per\u00f3n lo cambi\u00f3 todo. Martha Argerich viajar\u00eda con su familia a Europa para convertirse en <strong>la pianista argentina m\u00e1s importante del siglo XX.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cNo tiene sentido hablar sobre m\u00fasica. Es en vano. No se puede expresar con palabras. La m\u00fasica no puede explicarse, ni lo que te hace sentir \u00bfC\u00f3mo explicarla? Trasciende las palabras\u201d.<\/p>\n<p>La historia comenz\u00f3 as\u00ed. <strong>Ya era una \u201cni\u00f1a prodigio\u201d cuando Per\u00f3n la recibi\u00f3 en la residencia presidencial junto a su madre,<\/strong> Juana Heller. El entonces presidente le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfY a d\u00f3nde quer\u00e9s ir, \u00f1atita?\u201d. Y ella: \u201cA Viena, a estudiar con el Friedrich Guida\u201d. Su madre, plet\u00f3rica ante la inminencia del sue\u00f1o cumplido, agreg\u00f3: \u201cY tambi\u00e9n le gustar\u00eda dar un concierto en la Uni\u00f3n de Estudiantes Secundarios (UES)\u201d.<\/p>\n<p>\u201cParece que yo debo haber puesto una cara bastante reveladora de que la idea no me gustaba -cont\u00f3 Argerich a la revista \u201cCl\u00e1sica\u201d en 1999-, porque <strong>Per\u00f3n le empez\u00f3 a seguir la corriente a mam\u00e1, dici\u00e9ndole \u2018por supuesto se\u00f1ora, vamos a organizarlo\u2019,<\/strong> mientras me gui\u00f1aba un ojo y, por debajo de la mesa, me hac\u00eda con un dedo que no. \u00c9l la estaba cargando a mam\u00e1 y a m\u00ed me tranquilizaba. Se dio cuenta de que yo no quer\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMi padre dec\u00eda que yo cambi\u00e9 cuando empec\u00e9 a tocar el piano, que yo era muy alegre y de golpe me convert\u00ed en alguien triste y preocupada\u201d.<\/p>\n<p> <iframe width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/KCSEwfqs-VM?wmode=transparent&amp;showinfo=0&amp;autohide=1&amp;rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen>[embedded content]<\/iframe> <\/p>\n<p>Una de sus primeras versiones de La Polonesa, de Chopin<\/p>\n<p><strong>En 1953 Martha viaj\u00f3 a estudiar a Viena con una beca otrogada por el gobierno. <\/strong>Lo hizo junto a su padre, Juan Manuel, quien fue designado agregado de negocios en la embajada argentina en Austria, y, por supuesto, con su madre.<\/p>\n<p>As\u00ed pudo continuar con Guida los estudios que inici\u00f3 en Buenos Aires con Vicente Scaramuzza, maestro de otros dos virtuosos del piano nacidos, como ella, a comienzos de los 40: Bruno Gelber (1941) y Daniel Baremboin (1942).<\/p>\n<p>Un torbellino llamado Martha<\/p>\n<p><\/p>\n<div class=\"image\" id=\"image\" readability=\"9\"> <img src=\"http:\/\/nuevacordoba.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/martha-argerich-una-mujer-y-un-piano-1.jpg\" alt=\"Argerich en 1962, con 21 a\u00f1os. Entonces viv\u00eda en Nueva York y hab\u00eda dejado temporalmente la m\u00fasica.\" title=\"Argerich en 1962, con 21 a\u00f1os. Entonces viv\u00eda en Nueva York y hab\u00eda dejado temporalmente la m\u00fasica.\"><\/p>\n<p>Argerich en 1962, con 21 a\u00f1os. Entonces viv\u00eda en Nueva York y hab\u00eda dejado temporalmente la m\u00fasica.<\/p>\n<\/div>\n<p>Argerich no tard\u00f3 en mostrar al mundo de la m\u00fasica cl\u00e1sica que hab\u00eda nacido una estrella.&nbsp; Una de las mayores int\u00e9rpretes de Chopin, Schumann, Bach y Ravel de la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n<p><strong>En 1957, con 16 an\u0303os, obtuvo el primer premio en dos concursos muy prestigiosos: <\/strong>el Busoni de Bolzano y el Internacional de Ginebra, declarado desierto desde 1949. Enseguida llegaron los conciertos en Viena y, en 1960, su primer disco para el ponderado sello alem\u00e1n Deutsche Grammophon.<\/p>\n<p>\u201cMe encanta Shumann. <strong>Amo a Beethoveen pero adoro a Shummann.<\/strong> No lo s\u00e9 explicar. Tambi\u00e9n est\u00e1n Mozart y Shubert, pero es diferente. Tengo una conexi\u00f3n dificil. No con Mozart, con Shubert. Con Shumann es algo muy directo. Beethoveen tambi\u00e9n, pero con Shummann m\u00e1s que con todos. No puedo explicarlo porque es tan directo, me llega profundamente. Cada movimiento del alma es un movimiento\u2026 Es espont\u00e1neo e inesperado\u201d.<br \/>&nbsp;<br \/>No tard\u00f3 en convertirse en una celebridad. <strong>Viajaba y daba conciertos en escenarios cada vez m\u00e1s prestigiosos. <\/strong>Sin embargo, aquello poco ten\u00eda que ver con la mujer joven e independiente que hab\u00eda logrado ser. Algo que, poco a poco, empez\u00f3 a llenarla de congoja.<\/p>\n<p><strong>A los 20 a\u00f1os se mud\u00f3 a Nueva York y dej\u00f3 de tocar por dos a\u00f1os. <\/strong>All\u00ed conoci\u00f3 al pianista de origen chino Robert Chen, con quien concibi\u00f3 a Lyda, su primera hija, quien sin embargo naci\u00f3 en Ginebra, cuando Martha decidi\u00f3 volver a vivir con su madre.<\/p>\n<p>\u201cMi relaci\u00f3n con el piano es tan \u00edntima, comenc\u00e9 a tocar antes de los tres a\u00f1os, y eso hace que me sea d\u00edficil de explicar mi acceso a \u00e9l. Es como si estuvieras acostumbrado a correr mucho y de repente, por unos a\u00f1os, ni siquiera caminaras, o no puedes hacerlo. Y luego comienzas a hacerlo de nuevo, es muy extra\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>El regreso a Europa fue un resurgimiento. <strong>En 1965 obtendr\u00eda el primer premio en el Concurso Internacional de Piano Frederic Chopin, el m\u00e1ximo galard\u00f3n que puede recibir un pianista. <\/strong>Despu\u00e9s grab\u00f3 conciertos de Ravel, Shumann, Chaikovski, Prokofiev, Chopin, Bart\u00f3k y Mozart, entre otros.<\/p>\n<p>\u201cEra famosa, hermosa y brillante\u201d, dir\u00eda su hija mayor. Tambi\u00e9n: Una luz a seguir. Sensible, fr\u00e1gil, insatisfecha. <strong>Era una artista ap\u00edtica para el medio.<\/strong> Algo que se confirmar\u00eda con los a\u00f1os y la solidaridad con los m\u00fasicos j\u00f3venes y su proyecci\u00f3n social. Martha despliega matices como notas el piano.<\/p>\n<p>Humana, demasiado humana<\/p>\n<p><strong>A los 34 a\u00f1os ya se hab\u00eda casado y divorciado dos veces. Ten\u00eda tres hijas. <\/strong>Era una pianista reconocida por sus interpretaciones de Chopin y de Liszt. Una mujer que viviera en Ginebra o en Bruselas o all\u00ed donde hubiera un piano eleg\u00eda vivir en comunidad, construir una cotidianidad entre artistas.<\/p>\n<p>Supo tener tres c\u00f3nyugues, el m\u00fasico sino-suizo Robert Chen, el director de orquesta suizo Charles Dutoit y el pianista estadounidense Stephen Kovacevich, con quienes tuvo igual cantidad de hijas: Lyda, Annie y Stephanie, repectivamente.<\/p>\n<p>\u201cChopin es mi amor inalcanzable; un alma dificil de tocar\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo s\u00e9 si que ahora sea madre cambia el hecho de c\u00f3mo ella me ve. Me da la impresi\u00f3n de que para ella yo sigo siendo un beb\u00e9. Pero a veces he sentido lo opuesto, que ella es el bebe que yo debo proteger\u201d, dijo en una entrevista Stephanie, su hija con el pianista Stephen Kovacevich.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Stephanie, adem\u00e1s de la menor es cineasta<\/strong>, y directora del documental \u201cBloody Daughter\u201d (2012), donde traza un relato intimista y desacralizado de su madre, nutrido de una gran cantidad de im\u00e1genes de la vida familiar.<\/p>\n<p> <iframe width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/kwt1Fzgg52Q?wmode=transparent&amp;showinfo=0&amp;autohide=1&amp;rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen>[embedded content]<\/iframe> <\/p>\n<p>Interpretando a su admirador Schumann<\/p>\n<p>\u201cEn la pel\u00edcula, lo dice bien claro: \u2018No me sent\u00eda como una mujer\u2019. Siempre se sinti\u00f3 andr\u00f3gina. Con los a\u00f1os, la maternidad y las experiencias personales fue siendo consciente de su condici\u00f3n femenina\u201d, declar\u00f3 la directora en una entrevista con Deutsche Welle en 2013.<\/p>\n<p>\u201cSiempre quise crear confusi\u00f3n respecto a los asuntos de mi familia. No quer\u00eda ser la hija ni la prometida ni la novia de nadie\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p>Stephanie, que lleva la voz en el documental y ten\u00eda 34 a\u00f1os en el momento del rodaje, asegura en el filme que \u201cal final de cada concierto yo me sent\u00eda extenuada, pero ella estaba diez a\u00f1os m\u00e1s j\u00f3ven\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u201cMi madre es un ser sobrenatural, en contacto con algo que sobrepasa al resto de los mortales\u201d<\/strong>, concluye entre im\u00e1ganes en las que se ve a Martha firmando aut\u00f3grafos como una estrella de rock, vivir en comunidad con artistas y superar un c\u00e1ncer de pulm\u00f3n despu\u00e9s de ser operada en Los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>\u00bfAlguien se da cuenta?<\/p>\n<p><\/p>\n<div class=\"image-left\" readability=\"7\"> <img src=\"http:\/\/nuevacordoba.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/martha-argerich-una-mujer-y-un-piano-2.jpg\" alt=\"La recopilaci\u00f3n de entrevistas hecha por el periodista que m\u00e1s la conoce.\" title=\"La recopilaci\u00f3n de entrevistas hecha por el periodista que m\u00e1s la conoce.\"><\/p>\n<p>La recopilaci\u00f3n de entrevistas hecha por el periodista que m\u00e1s la conoce.<\/p>\n<\/div>\n<p>\u201cComo artista, mi madre arriesga y nunca est\u00e1 segura de que le vaya a salir bien. En su forma de tocar siempre hay un componente de fragilidad\u201d, dice la menor de las Argerich, quien viv\u00eda los conciertos de Martha sentada en el \u201cborde de la butacada\u201d.<\/p>\n<p><strong>A partir de los a\u00f1os 80, Martha Argerich prioriz\u00f3 la m\u00fasica de c\u00e1mara<\/strong> y el trabajo con otros m\u00fasicos, como ocurri\u00f3 con Nelson Freire, Stephen Bishop-Kovacevich, Gidon Kremer, Alexander Rabinovich y Mischa Maisky. Releg\u00f3, a\u00fan mas, sus presentaciones como solista.<\/p>\n<p>\u201cNo me aburro cuando toco una y otra vez el mismo concierto. Es como cuando escucho m\u00fasica. Siempre descubro cosas o nuevas sensaciones o pensamientos. Adem\u00e1s, cuando trabajo en ellos, intento no pensar en eso. Tal vez no est\u00e9 bien que lo haga. Es complicado. Uno no debe imitarse a uno mismo. Pero es mejor no empeorar tampoco\u201d.<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n se alejar\u00eda casi definitivamente de la prensa, dando poqu\u00edsimas entrevistas<\/strong> (ver recuadro), y establecer\u00eda una serie de condiciones que marcar\u00edan su particularidad en el ambiente: no llevar\u00eda una agenda repleta de compromisos a futuro ni aceptar\u00eda penalizaciones por no presentarse, posibilidad que asomaba junto a la ansiedad pre-concierto que sol\u00eda dominarla.<\/p>\n<p>Los organizadores <strong>deb\u00edan conformarse con verla sentada al piano el d\u00eda y la hora estipulada.<\/strong> De alg\u00fan modo eran compensados: casi no necesitaban promocionar las fechas, ya que con ella siempre es mayor la demanda que la oferta.<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/>\u201cCon la edad uno desarrolla un complejo de creerse menos capaz de hacer ciertas cosas, creo, o de ser menos fresco, menos actual. Que lo que te pase fisicamente, influya en c\u00f3mo tocas. A veces te asustas. Siempre me pregunto: \u2018\u00bfAlguien se da cuenta?\u2019 \u2018\u00bfEstoy tocando peor?\u2019 \u201d.<\/p>\n<p> <iframe width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/QEvcHkxv1D4?wmode=transparent&amp;showinfo=0&amp;autohide=1&amp;rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen>[embedded content]<\/iframe> <\/p>\n<p>Argerich y Barenboim en el Col\u00f3n<\/p>\n<p>Volver<\/p>\n<p>Desde su partida, en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del 50, no fueron asiduas las visitas a la Argentina. Sin embargo, supo reencontrarse con el pa\u00eds en el que naci\u00f3 y transit\u00f3 la infancia.<\/p>\n<p><strong>En 1986 se presento\u0301 en el Colo\u0301n con la Filarmo\u0301nica de Buenos Aires<\/strong> dirigida por Simo\u0301n Blech. En septiembre de 1999 presento\u0301, en el mismo teatro, su primer Festival y Concurso Internacional, integrando personalmente el jurado.<\/p>\n<p><strong>El Festival Argerich, llamado entonces Punto de Encuentro, se reitero\u0301 en el Teatro Colo\u0301n en temporadas sucesivas hasta el 2005.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cCuando veo fotos y material (mio) parece que fuera de otra persona. No es la imagen que tengo de mi misma. Creo que eso ya lo arregl\u00e9, no s\u00e9 en qu\u00e9 momento, pero no es como soy ahora. Es raro. Si tu apariencia f\u00edsica no corresponde a tu imagen propia\u2026 Siempre somos m\u00e1s de una cosa al mismo tiempo\u201d.<\/p>\n<div class=\"image\" id=\"image\" readability=\"7\"> <img src=\"http:\/\/nuevacordoba.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/martha-argerich-una-mujer-y-un-piano-3.jpg\" alt=\"Con Daniel Barenboim brindaron conciertos inolvidables.\" title=\"Con Daniel Barenboim brindaron conciertos inolvidables.\"><\/p>\n<p>Con Daniel Barenboim brindaron conciertos inolvidables.<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>En agosto de 2019 Argerich lleg\u00f3 a Buenos Aires para presentarse en el Festival Barenboim <\/strong>celebrado en el Centro Cultural Kirchner, una semana despu\u00e9s de haber interpretado el \u201cConcierto en La menor\u201d de Shumann en el Teatro Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Una ovaci\u00f3n que dur\u00f3 varios minutos le devolvi\u00f3 una noche inolvidable. Daniel Borenboin dirigi\u00f3 la West-Eastern Divan Orchestra y ella interpret\u00f3 el Concierto para piano n\u00ba 1 de Tchaikovsky.<\/p>\n<p>\u201cLa relaci\u00f3n con la m\u00fasica est\u00e1 ah\u00ed y siempre es nueva, un poco como el amor\u201d.<\/p>\n<p>Martha Argerich naci\u00f3 el 5 de junio de 1941. Hace, este s\u00e1bado, ochenta a\u00f1os. Si la pandemia lo permite la Argentina la agasajar\u00e1 en agosto pr\u00f3ximo, cuando en el Festival Beethoven que se desarrollar\u00e1 en el Teatro Col\u00f3n la pianista se presente junto a su hija actriz, Annie Dutoit, para interpretar \u201cLa historia del soldado\u201d, de Igor Stravisky.<\/p>\n<p><strong>Ser\u00e1, tal vez, una vuelta m\u00e1s en un camino que se inici\u00f3 con una mujer, un piano y un pa\u00eds que ya no es el mismo. Es<\/strong> que la m\u00fasica, como el amor, siempre es nueva.<\/p>\n<p> <iframe width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/22PvxFcMFxA?wmode=transparent&amp;showinfo=0&amp;autohide=1&amp;rel=0\" frameborder=\"0\" allowfullscreen>[embedded content]<\/iframe> <\/p>\n<p>Martha Argerich, en la mirada de su hija<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martha Argerich y las 88 teclas de un piano, un relaci\u00f3n que se inici\u00f3 cuando la artista ten\u00eda tres a\u00f1os. Comenz\u00f3 a tocar el piano antes de cumplir tres a\u00f1os. A los siete, dio su primer concierto interpretando a Mozart en el Teatro Astral de Buenos Aires. 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