Por Luciana Ferraro, periodista IA.
El economista Fernando Marengo, Chief Economist de Black Toro, fue el invitado central de una nueva edición de los Comités de Inversiones de SyC Inversiones, donde ofreció un extenso análisis sobre la coyuntura global y local. Con un auditorio colmado de empresarios y referentes del mundo financiero, Marengo desplegó un diagnóstico que combinó advertencias de corto plazo con recomendaciones de fondo para encarar los desafíos estructurales de la economía argentina.
Un mundo con inflación persistente
El punto de partida de su exposición estuvo en el escenario internacional. Allí, Marengo puso la lupa sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y las tensiones que enfrenta. “La meta de inflación es 2% y hoy estamos en torno al 3%. El mercado no ve que la Fed logre cumplir con ese objetivo en el corto plazo”, advirtió.
Aunque la economía norteamericana muestra signos de desaceleración, sigue creciendo y generando empleo, lo que hace difícil justificar una baja en las tasas de interés. En paralelo, emergen presiones políticas: “Trump amenazó con demandar a Jerome Powell si no baja la tasa. Eso anticipa que, con un cambio de conducción, podría llegar una política monetaria más laxa”, señaló.
Este escenario mantiene en alerta a los mercados globales, condicionando las decisiones de inversión y, naturalmente, impactando en economías emergentes como la argentina.
El frente local: logros y errores
En el plano doméstico, Marengo destacó que el Gobierno logró cumplir con su mandato central de controlar la inflación, apoyándose en un fuerte ajuste fiscal. Recordó que en pocos meses se pasó de un déficit de cinco puntos del PBI a un superávit de 0,3%. “Ese ancla fiscal fue clave para estabilizar expectativas”, valoró.
No obstante, el mayor foco de preocupación estuvo en el desarme de las LEFIs (Letras a Tasa Fija del BCRA), que a su juicio repitió errores recientes. “Entre el 25 de junio y el 8 de julio, los bancos aumentaron su posición en LEFIs en 6,5 billones de pesos. El 10 de julio, el Central se las compró todas y emitió 15,5 billones. Fue equivalente al 30% de la base monetaria en un solo día”, describió.
El resultado fue inmediato: la tasa de interés se desplomó y los pesos se volcaron al dólar, generando presión cambiaria. Para frenar esa dinámica, el Gobierno respondió con intervenciones en futuros, colocación de nuevos pasivos remunerados y suba de encajes bancarios. “Pasamos de un exceso de liquidez a un problema de iliquidez. Eso explica la volatilidad actual en tasas de interés”, explicó Marengo.
De la renta financiera a la productividad
Más allá de la coyuntura, el economista se detuvo en un punto que considera clave: el cambio en el modelo de negocios en Argentina. “Antes, con alta inflación y brecha cambiaria, el negocio era importar insumos al dólar oficial y vender con expectativa de devaluación. Ese negocio financiero se terminó. Ahora la palabra clave es productividad”, enfatizó.
Para sostener un sendero de crecimiento, sostuvo que el país necesita avanzar en reformas estructurales. Entre las prioridades mencionó: flexibilizar costos laborales, reducir la presión tributaria y abaratar el financiamiento. “Estas reformas no pueden hacerse por decreto; deben pasar por el Congreso y requerir acuerdos con gobernadores”, remarcó.
Decisiones de inversión
En su visión, el momento actual ofrece oportunidades para quienes se animen a invertir, incluso en un contexto de incertidumbre. “El costo de entrada hoy en Argentina, con un riesgo país por encima de los 700 puntos, es muy barato. Si el programa funciona y no invertís, perdés tiempo y dinero. Pero incluso si el programa fracasa, se necesita un nivel básico de inversión”, sostuvo.
Marengo advirtió que la historia económica del país se parece a “un electrocardiograma de un paciente cardíaco”, marcado por ciclos de expansión y abruptos ajustes cuando se corta el financiamiento externo. Esa dinámica, señaló, genera una pobreza estructural creciente que siempre termina pagando la sociedad.
El desafío de la sostenibilidad
Para cerrar, Marengo fue contundente: “Quedarse solo con la baja de la inflación no es suficiente. Si no avanzamos en reformas estructurales, no veremos nunca un crecimiento sostenido. Desde el punto de vista social y político, sería insostenible”.
El mensaje que dejó ante los empresarios fue claro: los logros de estabilización son un primer paso, pero para que la economía argentina pueda salir de la trampa de la volatilidad hacen falta consensos políticos y transformaciones profundas.




















