En una entrevista con el programa Punto y Aparte de Punto a Punto Radio (90.7), el economista José Simonella brindó una lectura crítica de la coyuntura económica nacional en plena escalada del dólar y en la antesala de las elecciones legislativas. «Estamos ante un escenario frágil: si el tipo de cambio rompe la banda superior, el Gobierno pierde el control del relato económico», sentenció.

Simonella sostuvo que es esperable cierto movimiento alcista del dólar en contextos electorales, ya que «la incertidumbre genera una dolarización de carteras típica de los años de elecciones». Sin embargo, explicó que el salto reciente del dólar paralelo y financiero estuvo motorizado por errores del propio Ejecutivo, como el levantamiento del dólar MEP para importadores. “Ahí el Gobierno cometió un error no forzado. Apostó a que la gente saque dólares del colchón solo por voluntad, sin marco legal ni incentivo claro. Y no funcionó”, subrayó.

Respecto a la política de Milei, Simonella reconoció que hubo pragmatismo al dejar de lado consignas de campaña como «dinamitar el Banco Central» o «dolarizar la economía». “El oficialismo entendió que sin dólares no se puede dolarizar. Se corrió de ese discurso, lo cual es positivo”, valoró. No obstante, cuestionó decisiones recientes que generaron “ruido innecesario” en el mercado y presionaron la brecha cambiaria.

Uno de los principales focos de alerta del economista es la sostenibilidad del equilibrio cambiario. Según detalló, mientras el valor del dólar se mantenga dentro de la banda establecida por el Gobierno, es posible sostener el discurso de que «todo sigue dentro del plan». Pero si el dólar rompe ese techo, “se termina el relato y entramos en un terreno de alta incertidumbre”. Y agregó: “Eso impactaría fuertemente en las expectativas y en los precios, sobre todo en bienes dolarizados como los autos”.

Simonella también se refirió al freno que vive el consumo en la economía real. “El poder adquisitivo está golpeado. Hoy se necesita más de $600.000 para cubrir la canasta básica, y aunque los salarios se hayan recompuesto un poco respecto a los meses anteriores, aún están por debajo de niveles de 2023”, explicó. A esto se suma el peso creciente de servicios como tarifas, salud o educación privada, que obliga a las familias a recortar gastos en rubros como esparcimiento o alimentos no esenciales.

El consumo retraído ayuda a frenar la inflación, pero no es una buena noticia si se sostiene demasiado tiempo. Muestra que la economía está enfriada”, apuntó el analista.

Respecto a los próximos vencimientos de deuda, Simonella recordó que en agosto el Tesoro enfrentará una licitación clave por unos 20 billones de pesos. “Con estas tasas tan altas, los intereses equivalen a casi seis puntos del PBI. Si el Gobierno no logra renovar esa deuda, puede generarse otro foco de tensión”, advirtió. En ese sentido, dijo que también será clave ver cómo reacciona el mercado a la licitación de comienzos de agosto, estimada en unos 11 billones.

En el plano político, Simonella fue cauto al opinar sobre el impacto electoral, pero dejó en claro que los resultados marcarán el ritmo económico de los próximos meses. “Una victoria clara del oficialismo sería leída como una convalidación del ajuste, con impacto positivo en bonos y mercados. Pero si el Gobierno pierde o gana por poco, puede aumentar la presión sobre el dólar y sobre los activos financieros”, analizó.

Particularmente, puso el foco en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, previstas para el 8 de septiembre: “Ahí se define mucho. Es la región con mayor peso electoral. Lo que pase ahí va a anticipar en parte el humor del mercado antes de octubre”, remarcó.

Finalmente, consideró que, tras la reciente intervención oficial para controlar el tipo de cambio, “el dólar debería estabilizarse o incluso retroceder un poco, al menos en el corto plazo”. Pero advirtió que la volatilidad seguirá siendo una constante hasta después del proceso electoral.

“El resultado de las urnas no es inocuo. Impacta en el humor del mercado y en la economía real. Y más aún en un país donde el 70% de la población vive concentrada en Buenos Aires y la región centro”, concluyó.