Fue uno de los equipos más despiertos en la Zona B de la Primera Nacional. Su lucidez en el arranque del torneo lo llevó a la cima junto a Güemes para sorprender a todos. Sin embargo, cuando parecía que se pegaba una siesta contra Morón, Independiente reaccionó y logró empatar para salvar el invicto (4PG y 3PE).

Pese a las diferencias en la tabla de posiciones, el Gallito dejó una mejor imagen en el primer tiempo. Tuvo más la pelota, construyó mejor y contó con situaciones de gol, a diferencia de lo que ocurrió con La Lepra. Con Gastón González como manija y la movilidad de Alan Salvador y Matías Gómez por las bandas, los del Oeste sacaron provecho de las imprecisiones de un rival que mostró una versión bastante desmejorada.

Las emociones llegaron en el complemento, cuando el local golpeó dos veces por medio de la pelota parada: primero con González y luego con Paz, tras una serie de rebotes. Con el 0-2, a la visita la tocaron el orgullo y sacó a relucir su garra, ya que Matías Quiroga descontó e Imperiale metió la igualdad a un minuto del final. Y, lo durmió.