Es un triunfo para destapar una cerveza y brindar con el Basso bien en alto. No es para menos. Es un triunfo importantísimo en una cancha difícil y ante un San Martín de Tucumán que llegaba con la moral bien arriba y con la posibilidad de subirse a la cima de la Zona A de la Primera Nacional. Agustín García Basso marcó el camino del 2-0 para que Quilmes dé la sorpresa en el Norte y quede cerquita de puestos de Reducido.

Pese a la ausencia de Mariano Barbieri, que venía de convertir dos goles y ser la figura en el triunfo contra Almirante, el Cervecero supo compensar esa baja durante el PT: fue un equipo sólido en defensa a partir de la seguridad que le dio la línea de cinco que planteó y dinámico con la presencia de Obregón y Bonetto.

¿Qué pasó con el Ciruja? Nunca se sintió cómodo en La Ciudadela. Y, por primera vez desde la llegada de Pablo De Muner, estuvo vulnerable: no encontró la pelota, Tino Costa estuvo apagado y, como si fuera poco, los del Sur abrieron el partido con el cabezazo de la figura de la noche.

En el complemento, cuando el Santo intentó mejorar a partir de los cambios, los del Colo Sava aprovecharon una contra para definir el encuentro. Primero lo tuvo Pons y, tras el rebote que dio Ignacio Arce, Blanco apareció para poner el 2-0. Luego, sólo hubo tiempo para el descuento.