• Jeremy Bowen
  • BBC News, Kiev

Kiev
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El general Sergiy Knyazev rastrea el movimiento militar de Rusia hacia Kiev en una gran pantalla interactiva en la base del ejército.

En una sesión informativa en su sala de guerra, los dos generales ucranianos responsables de la defensa de Kiev le dicen a la BBC cómo sus fuerzas están luchando duro para mantener a la artillería rusa fuera del alcance de la ciudad y explican por qué creen que la capital ucraniana tiene fortalezas que marcarán la diferencia contra los rusos.

Kiev está sintiendo el golpe de la guerra de manera más aguda, junto con la fuerza del armamento destructivo de Rusia.

El lunes en la mañana, un bloque de apartamentos de nueve pisos fue alcanzado por un misil ruso, matando al menos a una persona, destruyendo el edificio y dejando a decenas de ucranianos sin hogar. Hubiese sido peor si muchos residentes no hubieran sido llevados a los refugios.

Pero el centro de Kiev y muchos de sus extensos suburbios aún no han sido tocados por el armamento ruso. Otras ciudades ucranianas están siendo fuertemente bombardeadas y ha habido muchas víctimas.

Los ciudadanos restantes de Kiev, quizás la mitad, se han mudado al oeste de Ucrania o han abandonado el país. Pero se enfrentan a la posibilidad de que les aguarde la misma experiencia brutal.

Ríos y humedales ayudan a la defensa

Los generales responsables de la defensa de Kiev dicen que están luchando duro, pero reconocen que la capital es vulnerable a los misiles.

Sin embargo, la topografía y el terreno de la ciudad están de su lado, dice el general Andriy Kryschenko. La urbe es grande y extensa y está dividida por ríos, no solo por el poderoso Dniéper que divide a Kiev, sino también por sus afluentes.

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El general Andriy Kryschenko (centro) dijo que el terreno que rodea a Kiev dificulta el movimiento de tropas a gran escala.

“Es difícil de defender por un lado, dado que es muy grande”, dice. “Pero por otro lado, es una ventaja. Los ríos y puentes están en los accesos a la ciudad. Nuestras tropas están construyendo defensas y fortificaciones”.

“Alrededor de la ciudad hay muchos ríos pequeños que desembocan en el Dniéper y hay muchas turberas (humedales), lo que significa que el área no es adecuada para el movimiento de tropas a gran escala“.

El general Kryschenko, que también es teniente alcalde, viste el mismo tipo de atuendo informal en verde militar que su presidente Volodymyr Zelensky ha usado para reunir a su pueblo, impresionar a sus aliados y enfurecer a sus enemigos. El general también destilaba el optimismo del presidente.

Otra ventaja, según el general, es que Kiev es una ciudad industrial, con talleres y fábricas que se han reutilizado para producir los elementos necesarios para las fortificaciones: bloques de hormigón, sacos de arena y una variedad de obstáculos antitanque de rudo aspecto.

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Edificios residenciales en Kiev han sido golpeados por proyectiles rusos.

Kryschenko y Knyazev se paran frente a la gran pantalla interactiva que usan para rastrear el avance ruso hacia Kiev.

Explican que habían atacado y detenido el avance de dos ataques principales: uno desde el este y otro desde el noroeste, que incluían la tan comentada columna de blindados rusos de 64 kilómetros.

Dicen que había sido atacada y obligada a dispersarse, e insistieron en que ya no es una amenaza.

Puentes estratégicos

El noroeste sigue siendo el foco principal de los rusos. Knyazev señala lo que, dijo, que era la fuerza más cercana de la infantería rusa. Estaba al otro lado del río Irpin, a unos 20 km del centro de Kiev.

Los ucranianos han desplegado una fuerza bien organizada y bien armada, que ha volado puentes estratégicos. Miles de personas desplazadas de la ciudad de Irpin han estado cruzando el río sobre los restos de uno de ellos con algunas posesiones y, muy a menudo, sus perros y gatos.

Pero los rusos, dice el general Knyazev, no han podido seguirlos.

“Estos son tierras muy pantanosas, y no pueden pasarlas. Si no hubiera soldados ucranianos, simplemente lanzarían un puente para cruzar el río. Pero estamos allí y queremos destruirlos”.

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Un puente destruido en Irpin, cerca de Kiev.

Mientras hablaba, otro misil explotó no muy lejos del primero. El ruido de las explosiones se pudo escuchar claramente en la sala de guerra. “Escuche”, dijo un oficial subalterno, “esa fue nuestra defensa aérea derribando otra”.

Pero el misil alcanzó la ciudad. Un conductor de autobús murió cuando golpeó el suelo con una gran explosión que también destruyó una hilera de edificios.

El éxito militar ucraniano ha sorprendido a sus amigos y enemigos. El presidente y sus comandantes están más que complacidos con el desempeño de su ejército y miles de voluntarios.

Pero los rusos aún no han puesto toda su fuerza en esta ciudad capital.

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