En un mercado dominado por grandes jugadores nacionales, una marca cordobesa comenzó a abrirse camino con una velocidad inesperada. Fills, el nuevo proyecto industrial de Mariano y Margarita Rojo, creadores de Pastas Di Pascualle, nació casi en silencio, después de dos años de planificación, pero irrumpió con fuerza: en apenas tres meses ya estaba presente en nueve provincias y comenzaba a disputarle espacio a las marcas tradicionales de snacks.

Con una planta automatizada, un portafolio en expansión y la apuesta por un producto “bueno, bonito y barato”, Fills busca convertirse en la primera marca fuerte de papas fritas hecha en Córdoba.

Durante casi dos años, Mariano y su madre trabajaron en silencio en el desarrollo de Fills, convencidos de que existía “un vacío regional” en la categoría de papas fritas de consumo individual. “Nos preguntábamos cómo puede ser que en Córdoba la papa más vendida no sea de acá”, recuerda.

Nosotros siempre decimos que tenemos un servicio, no vendemos un producto”, define Rojo. Esa lógica —orientada a la distribución eficiente, la llegada a pequeños comercios y una logística aceitada— permitió que Fills alcanzara en apenas tres meses presencia en nueve provincias: San Luis, Mendoza, San Juan, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Santa Fe, Chaco y Corrientes.

La expansión continúa: la marca ya fue dada de alta en la cadena de supermercados Mariano Max y negocia su incorporación en otras cadenas regionales.

Planta automatizada y capacidad para cuadruplicar la producción

El crecimiento comercial vino acompañado de un desarrollo industrial ambicioso. La planta de Fills —1.200 m² ubicados en Camino Interfábrica— fue diseñada para multiplicar su capacidad productiva en el corto plazo.

La línea automática de producción, operada por apenas tres personas, procesa 120 kilos de papa frita por hora y funciona en dos turnos. El plan prevé cuadruplicar la capacidad en menos de 18 meses, y ante la buena recepción del producto, la empresa ya analiza sumar una segunda línea.

Fills se posiciona con una premisa concreta: ofrecer calidad a precio accesible. “Apuntamos a hacer un producto bueno, buenito y barato”, sostiene Rojo. Hoy la marca comercializa un único formato de 90 gramos, con un precio al público que ronda entre $1.500 y $1.800.

La línea actual incluye nueve sabores como: Original, Acanaladas, Crema y Verdeo, Costillar Ahumado, Jamón Serrano, Salame Picante, Limón y Cheddar

Pero la hoja de ruta es mucho más amplia. Para 2026 Fills proyecta el lanzamiento de nuevos formatos de mayor gramaje (150 g, 350 g, 500 g y 800 g) y el lanzamiento de una línea de maní (salado y con cobertura saborizada) y palitos fritos. Además, prepara nuevos sabores: Provoleta, Barbacoa, Ketchup, Mostaza y Sal y Vinagre.

El nombre Fills proviene de la palabra catalana para “hijos”, un homenaje directo a la familia Rojo y a la ascendencia catalana de Margarita, madre de siete hijos.

La pregunta que disparó el proyecto —¿por qué en Córdoba no existe una marca fuerte de papas fritas producida en la provincia?— sigue funcionando como brújula. Rojo lo resume así: “Había un espacio vacío en Córdoba capital, y lo quisimos ocupar con un producto formal, competitivo y bien hecho”.