La temporada de la Primera Nacional llegó a su fin para algunos, mientras que otros, los que mejor hicieron las cosas futbolísticamente hablando, siguen en carrera. Los que quedaron en el camino no quieren repetir los errores del pasado que los dejaron pedaleando en el aire a dos meses del cierre de la competencia y ya empezaron a diagramar la pretemporada y el año entrante. En ese contexto, dos equipos que no ingresaron al Reducido decidieron ponerle fin al ciclo de sus entrenadores al mando del plantel.
Defensores de Belgrano y Los Andes tuvieron caminos radicalmente distintos pero terminaron llegando al mismo destino: los dos afuera de la instancia final de la segunda categoría. Uno arrancó como una tromba y se pinchó tanto sobre el final que cayó en picada afuera del top 8; el otro vagó por los puestos bajos y se salvó del descenso sobre el final. Las primeras decisiones post campeonato no tardaron en llegar y las respectivas comisiones corrieron a Mariano Campodónico y a César Monasterio de sus cargos.
Un puñado de partidos
Que el Dragón no la pasó bien en 2026 no es ninguna noticia. El arranque había sido bueno, llegando hasta el podio de la Zona A. Pero la segunda rueda fue todo un suplicio y llegó a estar en puestos de descenso. Campodónico fue el salvavidas que encontró la CD para escaparle a la Primera B. Y si bien el objetivo se logró, las estadísticas no reflejaron un buen paso.
Defe terminó a cuatro puntos del último descendido, Acassuso. El ex San Martín de Tucumán agarró el equipo a 11 fechas del final y tuvo un saldo negativo: tres victorias, cuatro empates y la misma cantidad de derrotas. Pensando en el próximo año y en mejorar la producción mostrada, el club decidió correrlo y el apuntado para reemplazarlo sería Aníbal Biggeri.
Del escándalo a la salida de común acuerdo
El ciclo de Monasterio al frente de Los Andes comenzó de manera turbulenta. Cuando el deté tenía contrato vigente con Laferrere, el Milrayitas apareció, le ofreció un contrato de la noche a la mañana y el técnico renunció para asumir en Lomas. Esto, claro, despertó la furia del Villero, que comunicó mediante sus redes el descontento y apuntó fuerte contra el ex Liniers.
Al mando de Los Andes, el entrenador únicamente dirigió nueve partidos. La ilusión del club era entrar en puestos de Reducido pero el cometido no se logró: triunfó en un solo encuentro, igualó en cinco y cayó en tres presentaciones.

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