Salió a la cancha con el resultado puesto del triunfo de Tigre sobre Estudiantes de Caseros. Salió a la cancha con el objetivo de conseguir un buen resultado para mantener la cima y el invicto en el campeonato. Salió sabiendo que tenía que enfrentar a un equipo que juega con el cuchillo entre los dientes. Consciente del contexto en el que se encontraba, Atlanta batalló en su visita a Carlos Casares pero se terminó quedando con las manos vacías. ¿Por qué? Porque se durmió cerca del final del complemento y perdió algo más que un partido: cayó por primera vez en el torneo y se quedó sin punta. Ay.

El partido se le puso cuesta arriba desde el comienzo para el Bohemio. Es que el Sojero entró despierto e inquietó en varias oportunidades a Francisco Rago. Sin embargo, la visita logró sostenerse a partir de los reflejos de su arquero: le atajó un mano a mano a Gonzalo Urquijo y después sufrió con un remate de Brian Blando que se fue apenas por encima del travesaño.

A Atlanta le costó, pero recién salió del asedio en el segundo tiempo. Empezó a crecer después de un gran tiro libre de Facundo Taborda que dio en el palo y coqueteó varias veces con el gol. Aunque Darío Sand también aportó lo suyo. Sí, el hermano del Pepe sacó un par de pelota y fue clave en el local.

Y cuando parecía que terminaba 0-0, el Bohemio se durmió en una pelota parada y, tras una serie de rebotes, Ezequiel Parnisari apareció en el área chica para aguarle la fiesta a un rival que dejó escapar la chance de continuar bien arriba. Y, fue una cosecha perdida, che…