La localidad cordillerana de la Patagonia Argentina, bañada por el lago Nahuel Huapi, presentó su marca gastronómica «Cocina de Montaña».

Villa La Angostura -una perla patagónica enmarcada por la Cordillera de los Andes en la provincia de Neuquén- incorpora el paisaje a su gastronomía, como ingrediente que la atraviesa.

Es así que surgió la marca «Cocina de Montaña», en la que ya queda claro el concepto desde su isologotipo: un cucharón «levanta» las montañas, el elemento central del paisaje local, representadas con las líneas de la marca VLA y sus colores, entrelazadas con el nombre con el que sale a ganar identidad.

Hoteleros, gastronómicos, productores, académicos, comerciantes respondieron a la invitación de la Secretaría de Turismo local, a cargo de Marina González, y se pusieron a trabajar en conjunto para impulsar a VLA como destino de turismo gastronómico a través de una planificación.

«Nos llevó tres meses de trabajo sobre la identidad de la gastronomía de Villa La Angostura. Interpretamos todo: pese a que hay materias primas, platos representativos que tienen identificación con los frutos finos, el chocolate, la trucha o los ahumados, la marca se vincula directamente con el paisaje, la tradición y lo que representa Villa La Angostura. Es decir, es una cocina incorporada al paisaje. Por eso, el logo tiene una montaña como elemento principal y a partir de eso se desarrolla el resto», explica Mariángeles Samamé, de la consultoria Philia, encargada de coordinar el proyecto,

«El nacimiento de esta marca es el hito como equipo de trabajo. A partir de esto se empezará a construir el desarrollo de la oferta de la gastronomía con identidad de Villa La Angostura y las capacitaciones necesarias», adelanta Samamé.

Antecedentes

La iniciativa de desarrollar una marca gastronómica se enmarca en una tendencia que no para de crecer a nivel mundial. Según la Organización Mundial de Turismo “un tipo de actividad turística que se caracteriza en que el viajero experimenta durante su viaje diversas actividades y productos relacionados con la gastronomía del lugar. Además de las experiencias culinarias auténticas, tradicionales o innovadoras, el turismo gastronómico también puede incluir otro tipo de actividades, como visitar productores locales, participar en festivales gastronómicos o asistir a clases de cocina“. Esta propuesta, además de satisfacer a los viajeros, plantea una posibilidad de desarrollo que abarca a todos los actores de la extensa cadena de valor del turismo y la gastronomía en una estrategia de desarrollo sostenible y desestacionalizada. 

Todo esto fue tenido en cuenta como puntapié para reunir a un grupo diverso durante tres meses de trabajo a la distancia por la pandemia.

Finalmente, hubo consenso y el resultado del trabajo salió a la luz.

El paso siguiente será la elaboración del producto turístico como estrategia para el desarrollo de la localidad y como propuesta que de impulso como factor de atracción turística.