Foto Alejandro Santa Cruz
Foto: Alejandro Santa Cruz

El conjunto de percusión Paralelo 33° estrenó el miércoles por la noche con un mágico concierto en la sala porteña Bebop Club “Hora cero”, su segundo disco que dedicó íntegramente a Astor Piazzolla y que en su recorrido permitió, al mismo tiempo, dimensionar la riqueza de la obra escogida y el notable trabajo del cuarteto para construir su rítmico mundo sonoro.

Escuchar en directo el trabajo de Martín Diez, Pablo La Porta, Marcos Cabezaz y Fabián Keoroglanian permitió a los espectadores que ocuparon la sala palermitana de cuño jazzero apreciar el versátil talento de los músicos y su labor minuciosa para darle vuelo a la propuesta.

“Este es un Piazzolla diferente pero manteniendo la esencia de su música, sus fraseos característicos”Fabián Keoroglanian

Sobre el pequeño tablado atiborrado de partituras, marimbas y timbales, con la batería y el vibráfono y otros instrumentos percusivos disponibles, los intérpretes no solamente desplegaron su labor de orfebrería para que cada golpe dialogue con otro y construya melodías sino que plasmaron un singular y atrapante homenaje a Piazzolla en el centenario del nacimiento del artista.

“Deberíamos haberlos prevenido que este es un Piazzolla diferente pero manteniendo la esencia de su música, sus fraseos característicos”, alertó un poco en broma y un poco en serio el vibrafonista Keoroglanian cuando promediaba la actuación que se extendió por poco más de una hora.

Lo cierto es que el viaje trazado por Paralelo 33° a partir de su propio carácter que es una aparente limitación traducida en juego, desafío y lenguaje, hizo un riesgoso y atractivo uso de la libertad que respira el universo piazzolliano.

Foto Alejandro Santa Cruz
Foto: Alejandro Santa Cruz

A partir de varias de las diferentes facetas estéticas que el genial autor y bandoneonista atravesó dentro de la música, la agrupación nacida en 1995 desmitificó las aparentes limitaciones de una obra rotunda y tanto en su segundo álbum como en la bautismal puesta en directo de ayer, exploró y recreó con audacia ese legado releído.

Desde las 20.45 y siguiendo el programa registrado en la placa lanzada a mediados del año pasado, el grupo abrió la velada con “New Tango”, tema que da título al disco homónimo que Astor grabó en el Festival de Montreaux de 1986 con su cuarteto y junto al vibrafonista norteamericano Gary Burton.

Si bien la presencia del vibráfono en esa pieza es un guiño a uno de los cuatro pilares sonoros de Paralelo 33°, empezó a percibirse desde allí el enorme trabajo de la banda para dialogar con la partitura original desde un arsenal rítmico que fue modificándose para cada pasaje y de acuerdo a los requerimientos del repertorio.

Con una apertura a cargo del llamativo instrumento waterphone en manos del baterista La Porta y con Diez dejando los timbales para tocar una segunda marimba que es el instrumento principal en manos de Cabezaz, se escuchó “Allegro Tangabile”, uno de los movimientos de la operita “María de Buenos Aires”.

Foto Alejandro Santa Cruz
Foto: Alejandro Santa Cruz

“Qué loco volver a tocar. Si nos ven un poco enfurecidos es porque son dos años de poco y nada”, apuntó el vibrafonista tomando nota de la desbordante energía del combo que alejó la propuesta de una aventura experimental para, en cambio, entregar una postal de músicas con tracción a sangre.

Con las marimbas y el vibráfono y las cuatro baquetas en vuelo sobre cada instrumento para asumir algunos fragmentos más melódicos, enseguida se escucharon la “Milonga del ángel” y “Fuga y misterio”, dos creaciones que por su pulso original se oyeron más cercanas a la propuesta de Paralelo 33°.

Keoroglanian, la voz parlante del grupo, explicó entonces que “quisimos agarrar diferentes épocas y estadios de la música de Piazzolla y ver qué despertaba cada tema a partir del arreglo”.

El vértigo y el desafío presentes en “Escualo” (creación que Piazzolla dedicó al violinista de su quinteto Fernando Suárez Paz) se ejecutó a partir de un arreglo para maderas que el cuarteto abordó desde las marimbas.

Foto Alejandro Santa Cruz
Foto: Alejandro Santa Cruz

La visita a “Laura’s Dream”, otra pieza creada para su encuentro con el vibráfono de Burton, tuvo un comienzo acuático con el instrumento ocean drum agitado por Keoroglanian pero luego con el grupo en sus posiciones naturales (timbales, batería, marimba y vibráfono) se expandió una versión extensa y bella.

Una espectral introducción de timbales a cargo de Diez fue el prólogo de “Libertango”, otro clásico que resonó con la potencia y lo picante de la creación primera como cierre formal de la presentación.

A la hora de los bises, Paralelo 33° recordó su primer disco “Realidades paralelas” (2001) y de allí tomó una versión de “Zita” (entonces su primera aproximación a Piazzolla) que integra la “Suite Troileana” y remite a la época electrónica del bandoneonista.

Y para despedirse hubo una segunda visita, más expeditiva y potente, a “New Tango” con la que la formación cerró una actuación que puso en acto y en escena la maravilla del entramado sonoro que sostiene la música.