“Esta mañana llegamos todos a la escuela muy contentos, porque van a sacar una foto de la clase”. Así empieza ‘El pequeño Nicolás’, uno de los mejores libros (así, sin añadir esa horrible apostilla que es “infantiles”) de la historia. Y tras Nicolás, Alcestes, Clotario, Agnan y compañía estaba un dibujante que diseñó y puso en orden el imaginario de Goscinny (‘Astérix’): el gran Jean-Jacques Sempé, que ha fallecido hoy a los 89 años dejando tras de sí un legado inmortal.

Mírame bien a los ojos

Se sabe poco, pero ‘El pequeño Nicolás’ empezó como tira cómica antes de pasar, en 1959, a la prosa. A pesar de sus historias, tan divertidas y blancas como atemporales, a las que se sumaba el dibujo único de Sempé, parecía imposible hacer una buena adaptación audiovisual. Sin embargo, no fue por falta de intentos.

En 2009, cincuenta años después de su primera publicación, ‘El pequeño Nicolás’ llegó a cine y televisión, primero con una serie en 3D que adaptaba las novelas fielmente y después con el más difícil todavía: una versión con actores reales que no acierta en todo pero tiene un tono perfecto. Tuvo, por cierto, dos secuelas, la última del año pasado y terminada de aquella manera.

Curiosamente, en octubre se estrenará un testamento perfecto para Sempé: una película en la que tanto él como Goscinny (interpretados por actores, claro) recordarán junto al Pequeño Nicolás su amistad, carrera e infancia. Sempé ha sido, es y será un referente del humor, de la bondad y el candor humano. Descanse en paz.